martes, 30 de diciembre de 2008

¿Amores? Platónicos


Son los que nunca mueren, a los que nunca fallas, los que renacen cuando quieras, los que alimentan tu orgullo, los que se alimentan de nada, los que no piden, los que no dan, con los que puedes ser quien quieras ser, los compatibles con tu vida, los que te rescatan de la realidad, los que acrecientan tu ego, los que no pueden salir mal... en los que pienso caer hasta el fin de mis días.
No es resentimiento, es supervivencia.
Mi próximo amor:

[...]
En lo que se refiere a vuestra merced y a mí, han pasado mucho tiempo y muchas cosas desde nuestro último encuentro, del que recuerdo cada momento y cada detalle como espero lo recordaréis vos. He crecido por dentro y por fuera, y deseo contrastar de cerca tales cambios; así que confío sobremanera en encontraros cara a cara en día no lejano, cuando este tiempo de inconvenientes, viajes y distancias solo sea memoria.
Aunque ya me conocéis: sé esperar. Mientras tanto, si aún albergáis hacia mí los sentimientos que os conocí, exijo una carta inmediata de vuestro puño y letra asegurándome que el tiempo, la distancia y las mujeres de Italia o Levante no os han borrado la huella de mis manos, mis labios y mi puñal. De lo contrario, maldito seáis, porque os desearé los peores males del mundo, cadenas en Argel, remo de galeote y empalamientos turcos incluidos. Pero si permanecéis fiel a la que se alegra de no haberos matado todavía, juro recompensaros con tormentos y felicidad que no imagináis siquiera.

Como podéis ver, creo que aún os amo. Pero no tengáis certeza de eso, ni de nada. Sólo podréis comprobarlo cuando estemos de nuevo cara a cara, mirándonos a los ojos. Hasta entonces, manteneos vivo y sin mutilaciones enojosas. Tengo interesantes planes para vos.

Buena suerte, soldado. Y cuando asaltéis la próxima galera turca, gritad mi nombre. Me gusta sentirme en la boca de un hombre valiente.

Vuestra

Angélica de Alquézar


- Fragmento de la carta publicada en el capítulo VII. Ver Nápoles y morir, de la primera edición de Corsarios de Levante, sexto título de Las Aventuras del Capitán Alatriste. Arturo Pérez Reverte, gracias.

martes, 2 de diciembre de 2008

El insulto: frecuencia y efectividad


El ser humano (sobre todo la subespecie carpetovetónica) utiliza las variantes ofensivas del lenguaje con mucha frecuencia, y es por ello que los insultos de siempre van perdiendo su, antaño incuestionable, esplendorosa sonoridad, efectividad, fuerza, intensidad, sentido...
Realmente, estamos matando la puta gallina de los jodidos huevos de oro.
Pero sin embargo, es de justicia reconocer que es complicado, difícil y doloroso contenerlos, y frenar la lengua cuando está a punto de soltarse sin ataduras en una salvaje libertad aniquiladora del estrés y los malos humores.
Cuanto más, cuando estamos rodeados de la mierda de congéneres que tenemos, en una sociedad que reprime los instintos violentos y en un sistema que tiene demonizada la legítima defensa del exterminio de los incapaces.
Así pues, siendo el insulto frecuente algo tan beneficioso, necesario y urgente de mantener, voy a dar un par de recetas para poder seguir insultando con tanta o más periodicidad y, a la vez, rehabilitarlos para evitar esa pérdida de efectividad.
Una es sobradamente conocida: recuperar los viejos insultos del colegio, los de niño, esos que suenan ñoños pero que con la entonación adecuada y escupidos seriamente por un adulto de quien no se esperan, de repente, vuelven a cobrar todo su sentido ofensor: Payaso (de lo peor que se le puede llamar a cualquiera, comprobado), feo, tonto, baboso... Además, pasan a ser mucho más creíbles gracias a su capacidad descriptiva. O sea que hacen más daño, vaya.
La otra ya es más sofisticada. Se trata de cambiar la formulación del insulto pero manteniendo intacto su significado. Es decir, que en vez de “me cago en tu puta madre”, que ya suena casi a fórmula de documento oficial, soltar “me voy a cagar en tu madre, esa pedazo de puta”. Se consigue así un efecto enfático que, claramente, revitaliza el concepto y provoca un raciocinio del mismo en el receptor que redunda en un mayor dolor moral.
Así, manteniendo una rotación adecuada en cuanto a la variedad de los insultos y reestructurando mínimamente su formato, podemos conseguir darles un uso continuo e intensivo si es necesario, sin que con ello tengamos que lamentar la pérdida de efectividad correspondiente.
Aún podemos salvarlos, pero hay que tomárselo en serio, ¿estamos?

viernes, 28 de noviembre de 2008

Un juego nada más...


Recuerdo un día en Segovia, una tarde en la que quedamos más de 25 compañeros de la universidad para beber, nada más. Quedamos en un bar de mesas desvencijadas donde servían lo que tienen que servir: jarras de cerveza, sangría y calimocho. Lo suyo era jugar a algo para pasar un par de horas divertidas con la excusa de bebérnoslo todo, todo. Pero lo complicado era esto: éramos demasiados para los clásicos juegos de dados, pruebas, duro y demás, y tampoco queríamos dividirnos. En esas estábamos, sin saber cómo echarnos la cerveza al coleto, cuando uno propuso un buen juego: La clásica serie de palabras. O sea, que uno suelta un criterio (por ejemplo, capitales de África) y todo el mundo por orden debía decir una palabra de la serie (El Cairo, Túnez...). El que repetía o fallaba, bebía (o sea, que inventó el 1, 2, 3 para beber). Algo tan sencillo y poco atractivo, sin embargo, se animó cuando alguien soltó una categoría subjetiva: Países que no deberían existir.
Evidentemente, bebía todo aquel que a él le daba la gana: él era el único que decidía cuales debían existir y cuales no, sin tener que razonar ni justificar sus decisiones.
Bueno, pues aparte de compartir el secreto para que 25 personas se cepillen 100 litros de alcohol en menos de una hora, es que el juego en sí es divertido. Primero porque una de cada 25 veces, cuando te llega el turno, la sensación de ejercer una autoridad absoluta, incuestionable e incontestable durante toda una ronda es algo sublime. Pero segundo, porque la controversia y oposición estériles que provocaban las decisiones impopulares no servían para nada de nada y la impunidad del poder es algo todavía mejor. Ni siquiera saber que más tarde todos y cada uno de los jugadores se podían ir vengando de ti, te acobardaba lo más mínimo: que te quiten lo bailado.
Claramente, ser dictador una vez y esclavo 24, no sé porqué pero compensaba. Y mucho. La pregunta es si cuando no se trata de un juego sigue compensando.
Bueno, mientras lo resuelvo, aprovecho para recomendar una peli que no he visto sobre otro hecho real más efectivo que mi anécdota, aunque más aburrido: El de la imagen es el cartel. No se la pierdan cuando la estrenen.

PD: Por cierto, el primer país que no debería haber existido jamás es Inglaterra. Porque lo digo yo.

martes, 25 de noviembre de 2008

Corrupción en primera persona


Facilito una receta para tener una idea aproximada de la verdadera dimensión de la corrupción y la inmoralidad que reina (en todos los sentidos que queráis) en este país.
En cualquier situación o conversación, hagan la prueba. Pregunten quien puede decir que conoce con relativa seguridad, una sola administración pública, local, provincial, autonómica, nacional o internacional, que no esté salpicada por algún caso de corrupción.
Siempre que sale el tema, la conversación acaba siendo una especie de pique entre los casos que cada uno saca sobre su pueblo, sobre el lugar en el que veranea, sobre su ciudad de origen, sobre la capital... Jamás, jamás, jamás, se consigue que alguien se quede callado y no pueda aportar algún ejemplo ilustrativo.
El problema es que a nivel individual, todos los españolitos se creen que el caso que ellos conocen es el más terrible del país y que semejante nivel de desfachatez no puede existir en otro sitio. ¡Y ese es el error! No sólo existe en otros sitios, sino que es así de fácil ver que es la tónica general en todos lados.
Y aquí está el quid de la cuestión: Si todo el mundo en este país conoce, casi de primera mano, casos escandalosos de corrupción, al escalar el sistema veremos cristalino el verdadero mapa de España.
Pero no todo acaba ahí. Ahora trasladen la misma cuestión al mundo de los organismos oficiales. Y después de eso, vuelvan a replantearse el caso con el sector privado y a todos los niveles (laboral, económico...).
Y si aún les quedan ganas de vértigo, ahora piensen que por supuesto sólo se conoce la punta del iceberg.
Miedo, es lo que da.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La hora punta


Un triste día del mes pasado tuve que levantarme a eso de las 8 de la mañana para ir a trabajar. Normalmente me levanto a las 9 para llegar tranquilamente a unas civilizadas 10 de la mañana (margen de error: más 15/30 minutos, nunca menos).
Total, que a las 8 y media de la mañana salgo a esas calles de Dios y ¡no puede ser! Millones de gentes por todos lados, centenas de atascos en todos los cruces, miles de personas metidas en lentísimos autobuses, toneladas de apretujones en atestados metros... Las calles se convierten a esas horas en una inmensa red de cloacas infectas que canalizan lo peor de los seres humanos: estrés, sudores, esfuerzos, depresiones, odios, prisas, malos humos, mal café, mala leche... ¡Qué asco!
¿Quién dijo que el proletariado ya no existe? ¡Todos esos son proletarios! Toda esa gente que tiene que sufrir esas condiciones a diario para ir a trabajar, y ellos sí que merecen una revolución mundial.
Pero todo el mundo parece estar ya metido en la burbuja y no son capaces de ver que son la hez del mundo laboral. Todos los directivos, millonarios, prebostes y demás que se tragan todos los días la hora punta, de la manera que sea, no son más que pobres proletarios, tristes oprimidos y lamentables víctimas de un sistema inhumano, y ¡ni siquiera lo saben! ¿En qué momento absurdo de la historia la gente empezó a valorar estupideces como el tamaño del despacho, la cantidad de dinero que les sobra o la asunción de responsabilidades? ¿a qué edad las personas abandonan la cordura de sus valores infantiles por la demencia de la madurez?
Porque de los que ni siquiera ganan una pasta o mandan en sus trabajos, de esos me da miedo hasta hablar; son el cuarto mundo como mínimo, son la vanguardia de la indigencia intelectual, filosófica y vital más increíble de la historia. ¡Esto es clasismo bien entendido!
Creo que mis prioridades han cambiado desde que ese día tomé contacto con esa asquerosa realidad: ya no me importa el dinero, no me importa ascender, no me importa el trabajo en sí... sólo quiero trabajar en el centro de la ciudad (a un agradable paseo de donde vivo) y, sobre todo, tener un horario que me permita no soportar la hora punta jamás en mi vida.
Quiero volver a querer ser vaquero, por ejemplo...

martes, 18 de noviembre de 2008

Una deliciosa mañana de otoño…


En la que el aire fresco invita a prestarle la cara, el límpido azul del cielo cobija con optimismo cualquier ánimo y el brillo del sol va despertando todos los recovecos de la calle.
Cuando cruzo la última calle, la verja del Retiro se me antoja la deliciosa frontera entre una ciudad ya agitada por la hora punta, y un refugio de verdor con una banda sonora en la que sí tiene protagonismo el crujir de mis zapatos sobre la tierra. Paso a paso las hojas caídas tachonan el camino con las huellas de la estación, aunque los castaños aún conservan algunas temblorosas y tostadas.
Al adentrarse por los caminos, surge alguna que otra torcaz, siempre varias urracas, los omnipresentes gorriones y se intuyen los mirlos alborotando la hojarasca entre los setos. El agua de las fuentes pone su tono cristalino y la poca gente que se ve camina en silencio y sola perdiéndose por derroteros diversos o corretea afanosamente sin que se sepa muy bien porqué.
De repente, pasa un camioncito de los jardineros, traqueteando herramientas y ramas. Luego otro. Entre ambos, han levantado una nube de polvo que me hace fijarme en la tierra polvorienta y blancuzca que algún descerebrado ha mandado extender por casi todos los caminos del parque. Cuando el polvo empieza a disiparse, aparecen dos jardineros montados en dos tractores cortacésped apurando las marchas, que dejo de oír en cuanto otros tres operarios con auriculares arrancan sus mangueras-ventilador a gasolina para barrer las hojas soplándolas. El ruido es como de obra, y la polvareda que levantan soplando toda esa tierra blanca es increíble. Los que corretean dan rodeos para alejarse lo más posible. En el macizo de enfrente, otros tres empleados del infierno están, uno con un cortasetos mecánico, hermano pequeño de la motosierra, otro con un cortacésped manual que acelera como un demonio y el tercero con un triturador de maleza intentando hacer más ruido que sus compañeros. Ahora comprendo porqué se tortura el Ángel Caído.
Antes de conseguir salir del Retiro se me cruzan otro camioncito, dos carritos de golf con jardineros montados, un cortacésped más y un par de coches de policía.
Esto es el Retiro una mañana cualquiera: una zona de obras.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El Efecto Manolete


Gran concepto acuñado por mi querido amigo Bittor que consiste básicamente en que “si no sabes/quieres torear, pa qué te metes”.
Bueno, el caso es que él le ha puesto nombre a un tipo de incoherencia casi consagrada ya como norma de conducta en estos tiempos que corren.
Por ejemplo, el caso es que desde hace un tiempo algunas asociaciones de guardias civiles están luchando y protestando para dejar de ser Instituto Armado, pasar a ser civiles, convertirse en policías y recuperar derechos como la huelga, manifestación, asociación, etc, que ahora no disfrutan por su condición militar.
Y aquí viene la pregunta de Bittor: Si ya lo sabíais, imbéciles, ¿para qué cojones, entonces, os hacéis Guardia Civil, panda de gilipollas? ¿Porqué no se hicieron policías, los muy retrasados? ¿Y todos los que se quedaron sin plaza porque ellos se empeñaron en ocupar una que luego no quieren aceptar? ¿por qué no los denuncian y exigen su expulsión del cuerpo y que se saquen a concurso nuevamente esas plazas? Y sobre todo, si ya tenemos policía y ellos pasan a ser lo mismo ¿para qué diablos los queremos? Aquellos compañeros a los que les quede algo de vocación tenían que hacerlos correr delante de las porras en una de esas manifestaciones…
Pero hay más ejemplos del Efecto Manolete por todos lados:
Los vecinos de Barajas están peleando y protestando y montando pollos desde hace años para pedir el cierre nocturno del aeropuerto o su traslado al cercano Campo Real. Y la historia es la misma: Entonces ¿por qué cojones se compraron una casa en Barajas? ¿es que no había más pueblos en Madrid para vivir? y ¿cómo pueden ser tan cabrones de desearles el mal que ellos buscaron a los vecinos de Campo Real? ¿es que en ese pueblo son más gilipollas que en Barajas y se tienen que comer el aeropuerto porque sí?
Y así a bote pronto (me flipa esa expresión, no sé porqué) se me ocurre uno a mí solito: Todos los rescates financieros de grandes empresas quebradas, los fondos de ayuda a la banca en USA y Europa, etc. ¿Por qué todos tenemos que pagar el pato de los ineptos que han llevado a la quiebra sus empresas? ¿cómo se atreven todos esos banqueros capullos a exigir la caridad de todos los habitantes del país para salvarles el culo? ¿quién coño se creen para no dimitir cuanto antes y rendir cuentas ante sus accionistas? ¿por qué sus accionistas lloriquean mendigando los rescates y no cargan contra los consejos de administración para exigir responsabilidades y mandarlos de cabeza a la cárcel? ¿es que alguien obligó a accionistas, clientes y directivos a meter su dinero en esos sitios? No, claro que no. Entonces ¿por qué todos los demás tenemos que sacarlos del hoyo?
Reivindico el Darwinismo (teoría tan consagrada por lo visto) para solucionar todo esto: La supervivencia de las empresas y bancos más fuertes. Los que se tengan que ir a la mierda ¡que se vayan!
Más coherencia y menos Manoletes.

martes, 28 de octubre de 2008

Apuesta por McCain


Sólo queda una semana, Obama arrasa en todas las encuestas, en todos los debates, en todas las tertulias periodísticas, entre la opinión pública mundial, en todas las barras de bar, entre los actores, intelectualoides y demás cantantes y, por último, en todas las redacciones periodísticas españolas.
Bueno, pues me voy a mojar contra todos los pronósticos: va a arrasar McCain. No va a ganar simplemente, sino que va a arrasar. Mínimo por más de un 5%.
Esto es muy sencillo y quizás, como siempre en estas cosas, sobran datos y falta sentido común entre tanto analista barato: ¿Crisis y aventuras políticas? Venga ya. La gente es conservadora en los malos momentos y un altísimo porcentaje de las simpatías por opciones atrevidas o revolucionarias siempre dejan de ir a votar llegado el momento.
Obama es cambio y no control, es negro y no blanco, es bueno por conocer y no malo conocido…
No ganará por mucho que el periodismo español no pare de jalearlo. ¿O ya nadie se acuerda de Kerry?
Y si me equivoco y gana, entonces hablaremos de lo nada que van a cambiar las cosas en USA y en el mundo (ni falta que hace), esté uno u otro.

viernes, 24 de octubre de 2008

Una recomendación nada recomendable


Hace tiempo que lo conozco y que lo leo, pero como últimamente lo he redescubierto, voy a copiar un episodio al azar del libro “Historias del Savoy” de José Luís Alvite. Juzguen ustedes mismos:

“Cada vez que se incorpora al Savoy una corista nueva, Ernie le ofrece una sencilla recepción, la invita a cenar a su mesa y le hace unas cuantas precisiones. Se trata de puntualizar la filosofía del trabajo. Les dice: «No cometas el error de querer dejar tu huella desde el primer día. A los tipos que vienen por aquí lo que les interesa de tu pie no es la huella, nena, sino el zapato. Y en cuanto a tu aspecto, métete en la cabeza que no estás aquí para vender Biblias sino para impresionar al público.
Te quiero decir que conserves tus lunares, si los tienes, y no te obsesiones con el dermatólogo. Pertenecemos a un mundo en el que un lunar todavía no es una patología». A muchos les parecerá un criterio machista pero las cosas hay que verlas en su ambiente natural. Al público del Savoy lo que le interesa de las coristas no es su cociente intelectual sino la carnalidad de su peinado. A veces las coristas tienen un momento de ternura y de ensimismamiento y les da por escribir. La pobre Terry Shelton lo hacía a menudo aprovechando los descansos. Ernie Loquasto se quedaba mirándola y me decía: «En esto precisamente consiste la magia de la carnalidad y del espectáculo». Ernie se refería al instante en el que, en el punto más hondo de su abstracción, la pobre Terry subrayaba su Biblia con el lápiz de labios.
Esa mezcla de pensamiento y perfidia surge a menudo en las literarias mujeres de Jardiel, que nos retrata a sus venéreas hembras envueltas en un halo de obstetricia y heliotropo. Y así era también aquella Polina Suslova que arrastró a Dostoievski por los casinos de Europa llenándolo del inefable gozo de la flaqueza. Muchos grandes hombres sucumbieron encantados a esa extraña pócima tan femenina que se fabrica mezclando adecuadamente la poesía y la mercería, la felación y el Ave María. Chopin disfrutó con la misma angustia.
Un piano no está completo si en su cola no se pudre el alma de una mujer capciosa, una de esas sofisticadas mujeres a las que el palco de la ópera les sienta como un biombo.”


Quiero hacer notar que esta es la tónica general de todo el libro, el nivel no decae absolutamente nada en ninguna página. Es un talento fuera de serie, lejos del alcance del resto de mortales. Al final va a ser que sí hay algo inmortal entre los escritores de los últimos 50 años de este maldito planeta.

jueves, 23 de octubre de 2008

El dulce sabor de la crisis


Me encantan las crisis, quizá porque seguramente no he sufrido ninguna en mis carnes, pero es de lo mejor que puede pasar en una sociedad (siempre que la crisis sea temporal, y no argentina).
Es una catarsis necesaria, de renovación, de depuración, no sólo económica, sino (y ahí está el quid de la cuestión) social y moral.
La gente en tiempos duros se empieza a dar cuenta de las cosas que son realmente importantes, va alcanzando un criterio razonable en cuanto a lo que merece la pena y lo que no. Así, de repente, empiezan a quebrar como palillos todos esos negocios repulsivos, comercios infames y tiendas absurdas que en vez de “La Boutique de la Abuela” deberían llamarse “Chuminadas de la Prima”.
Me estoy refiriendo a las tiendas de mil jabones de colores y sabores, a los bazares de cosas modernas más falsas que sus dueños y que imitan trastos antiguos y sucios, a los restaurantes con veleidades que cobran por el alquiler del plato y los cubiertos más que por el alpiste aderezado que sirven, a las boutiques de chocolates que hacen cestitas de filigranas sacadas de una pesadilla de Candy Candy, a las tiendas de moda y complementos que venden brillos de bisutería a precio de metal del bueno…
Todo ese elenco de negocios de pacotilla, de vendedores de humo, de absurdeces sin sentido, van a irse a pique uno tras otro, como fichas de dominó, con las hojas del otoño, al primer soplo del viento purificador del invierno de la crisis.
Porque hasta los consumidores más idiotas, ante la escasez se vuelven más listos, más clarividentes, y ya no tienen tiempo ni dinero (gracias a Dios) para gastarlo en las chorradas de ayer.
Me alegro, mucho. Que venga la ruina y que venga pronto, quiero ver como la crisis devora la carroña de tanto profesional de la frivolidad.

jueves, 2 de octubre de 2008

Contra-patrocinios...


La publicidad tiene una revolución pendiente, y son los consumidores los que tienen que iniciarla. Aunque sea por divertirse, porque puede tener efectos espectaculares en los anuncios y se abrirían campos y caminos mucho más interesantes y atractivos.
Se trata de reaccionar en ambos sentidos ante un patrocinio, no sólo positivamente (como sucede ahora). Me explico: Si, por ejemplo, el Banco Santander patrocina a Hamilton y Hamilton me cae mal, me largo del Banco Santander.
Más ejemplos: Si soy antibarcelonista y el Barça lleva UNICEF en las camisetas, entonces apoyaré a cualquier organización humanitaria menos a UNICEF.
Si odio que corten las películas en la tele, jamás compraré nada que se anuncie en el medio de una película. Igual con el fúbol o la F1.
De esa manera, las marcas escogerían mucho más a quienes patrocinan, habría guerra de verdad entre las marcas cuando la hubiera entre patrocinados, las posicionaría mucho más (tendrían que mojarse) y no podrían patrocinar enemigos mortales (sería un chaqueteo inaceptable).
Así marcas como Adidas, por ejemplo, tendrían que apostar a una sola carta a la hora de vestir selecciones o equipos en la liga...
Y, no hace falta ni decirlo, la sociedad en general se beneficiaría de una publicidad más inteligente y estratégicamente pensada, de una mayor responsabilidad por parte de las marcas y de tener la última palabra gracias a actitudes que premian o castigan en el mercado.
Como todo lo que se me ocurre, nunca pasará ¿no?

jueves, 25 de septiembre de 2008

La guerra como solución urbanística


Tengo la panacea para resolver de una sola vez, todos los problemas urbanísticos de este país, del campo y la ciudad, del litoral y el interior... Todos.
Es simple pero eficaz: una nueva guerra civil.
Dejando aparte que una nueva contienda solucionaría muchos de los problemas políticos que tenemos durante, al menos, otros cuarenta años (o más, si la izquierda gana y consigue superar la marca de la derecha), lo bueno sería que permitiría a los combatientes de ambos bandos, ya que están, ir volando en pedazos y sin piedad toda la mierda de barrios mal diseñados de las ciudades, los edificios horribles, las casas feísimas, las construcciones antiestéticas, bloques residenciales... Y a la vez, podrían ir abriendo nuevas futuras zonas verdes, respetarían sólo lo inequívocamente bello y nos dejarían un país perfecto para iniciar una época de construcción racional, bella y armoniosa para la mitad de la población actual (la otra mitad, o al exilio o al paredón, lo siento, así son los daños colaterales): un auténtico paraíso.
Cualquier día, tiro la primera piedra a ver si hay suerte.

martes, 23 de septiembre de 2008

Puntos negros para peatones


Una más de marginación: la que sufren los peatones en todas las ciudades de este país. Más que nada porque casi nunca constituyen ninguna preocupación para administraciones o medios de comunicación.
Hay infinidad de estudios sobre movilidad ciudadana referidos casi exclusivamente a tráfico rodado, poquísimas iniciativas a favor de los peatones y, lo más desesperante, una cantidad increíble de puntos negros para los de a pie.
O sea: lugares en los que para andar 50 metros tienes que cruzar 3 calles y 3 pasos de peatones ¡teniendo que esperar en los 3!, sitios en los que los pasos de peatones no están en las esquinas sino que te tienes que desviar 20 metros para llegar a ellos, pasos de cebra que conducen a una mediana por la que tienes que andar otros 20 metros para cruzar la segunda parte de la calle (cuyo semáforo ya está en rojo, claro), paradas de autobús que están casi encima de pasos de cebra y que los autobuses bloquean cada 2 por 3 y esté el semáforo como esté...
Yo creo que voy a seguir unos añitos con la sana costumbre de saltarme los semáforos en rojo y cruzando por el medio de las calles.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Televisiones panorámicas: la gente es muy boba


Esta es una de esas cosas que no puedo entender de ninguna manera. Me parece increíble una actitud así de unánime y duradera, y sin embargo tan increíblemente absurda. Y lo más sorprendente es que no hace falta ni medio dedo de frente para darse cuenta.
Resulta que salen los nuevos modelos de TV de pantalla panorámica (además de plana). Y a la vez se anuncia en todas las cadenas que pronto (sin fecha concreta) se empezará a emitir en panorámico para esas nuevos modelos. Esto sucedió hace ya más de un par de años. En este intervalo, casi toda España ha hecho un alucinante “plan renove” de televisiones y casi todo el mundo tiene ya en casa una TV plana con pantalla panorámica. Muchos además se han comprado las últimas de gran resolución.
Y claro, los que la tienen están encantados con “cómo se ve mi nueva tele”, “que grande es mi nueva tele”, “esto sí que es otra cosa”... Y los pocos que no la tienen, babeando por ellas.
El caso es que ninguna cadena emite aún en panorámico. ¡Ninguna! O sea que todo lo que se ve en los nuevos modelos panorámicos ¡se ve deformado!
Algunos recordarán aquellas películas que antiguamente emitían por TV para proyectar, y que en las televisiones los personajes se veían estirados porque comprimían el cinemascope. Bueno, pues esto es lo mismo, pero al revés.
Y no es algo esporádico, ¡todo el mundo la está viendo así! Pero ¿nadie tiene ojos o qué?
Así, se da la paradoja de que en este país, las únicas televisiones que se ven bien ¡son las antiguas!
Si se quieren ver bien las nuevas televisiones panorámicas, sólo hay que hacer algo que casi nadie hace: coger el mando y cambiar la configuración de pantalla a 4/3, renunciar a algunas pulgadas por cada lado y ¡ver a la gente como realmente es!
Es que ha llegado a un punto en el que casi todos creen ya que lo que ven está bien, y si les cambias en el momento la configuración de la pantalla, creen que el tamaño real está deformado porque ¡llevan años viéndolo mal!
Pero aún hay más, y esto afecta a los profesionales de la televisión (nuevamente, el panorama en este país es desalentador). Todas las cadenas usan pantallas panorámicas en muchos programas, y todas tienen las imágenes deformadas. ¡TODAS! Tanto que a veces enfocan una pantalla panorámica con una cámara, con lo que se suman los desfases y en casa la imagen se ve ¡doblemente deformada!
Consejo constructivo para los pocos que quedamos sin TV panorámica: no os la compréis hasta que las TV no empiecen a emitir en panorámico. Veréis bien la tele hasta entonces y, llegado el momento, os compraréis por el mismo dinero que ahora una más grande y con más resolución.
Aún así, teles cuadradas como la mía pueden configurar la pantalla para ver bien las emisiones panorámicas, así que hay más margen aún para cambiarla.
Juro que no entiendo como puede pasar esto. Me devuelve la fe en la manipulación mediática y me la quita en la humanidad: somos memos y nos merecemos el exterminio.

viernes, 19 de septiembre de 2008

¿Crisis? ¡Vuelta a la vida estudiantil!


Esto es una solución primaria, facilona (o sea buenísima) y para quien pueda aplicársela (soy consciente de que no será mucha gente).
Se trata de lo siguiente: Los ciclos de crisis suelen durar unos 4, 5 ó 6 años más o menos. A partir de entonces, suelen empezar de nuevo las vacas gordas.
Bien, pues se trata de lo siguiente: es el momento de hacer una carrera universitaria, de encadenar dos masters consecutivos, de irse a estudiar al extranjero, de realizar esa experiencia vital de “5 años a pie por los caminos tanzanos”, agarrarse a un par de becas exóticas, etc. O sea: actividades formativas de larga duración, 5 años para hacerse con un CV como Dios manda.
A la vuelta de esos nuevos 5 años maravillosos de nuestra vida, se habrá acabado la recesión, empezará otra vez la alegría financiera y cualquiera con esa formación extra tendrá ofertas de trabajo a punta pala.
Repito que es para quien pueda, pero también para los que ahora no encuentren trabajo o crean que necesitan algo así pero no encuentran tiempo o estén saliendo de la universidad y vean muy crudo el panorama. El saber que tienes 5 años de crédito a fondo perdido para disfrutar formándote en una balsa de tranquilidad entre tanta crisis, es un alivio ¿no?
Me encanta dar consejos que, por ahora, no necesito. ¡Viva la vida!

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿Éxito paralímpico? Ya será menos...


Estas últimas semanas, a medida que han ido cayendo las medallas en España, nuestra deficiente prensa deportiva se ha lanzado a los cielos para glorificar la actuación de los para-atletas españoles, y al final, resulta que el décimo puesto del medallero es un éxito considerable y mucho mejor actuación que la de nuestros olímpicos molientes y corrientes.

Bueno, la tragadera ha sido unánime y como hasta el día de hoy no he visto a nadie poner en duda el indiscutible triunfo del equipo paralímpico español, a mí me apetece hacerlo. Unos datos para empezar:

Estos son los números de las Olimpiadas:
Países participantes: 204
Pruebas realizadas: 302
Resultados de España: Puesto 14º. Medallas: 5 de oro, 10 de plata, 3 de bronce, 18 en total.

Y estos los números de las Paralimpiadas:
Países participantes: 145
Pruebas realizadas: 472
Resultados de España: Puesto 10º. Medallas: 15 de oro, 21 de plata, 22 de bronce, 58 en total.

Así que, si nos da por comparar tras habernos documentado un poco (ciencia ficción en el periodismo español), nos encontraremos con que España en las olimpiadas ha sido la 14ª entre 204, y en las paralimpiadas ha sido la 10ª entre 145. Al calcular, nos encontramos con el mismo porcentaje: 6,8 %. O sea que ni mejor ni peor: exactamente igual.

Si miramos el medallero (el otro dato que se ha dado), en las olimpiadas se han ganado 18 medallas en 302 pruebas, y en las paralimpiadas se han ganado 58 en 472. Al calcular el porcentaje de medallas, el resultado es algo más del doble a favor de los paralímpicos (5,9% y 12,2%). Pero este dato no es concluyente porque el medallero paralímpico lo encabezan de manera absoluta los países del primer mundo (salvo China) entre los que se encuentra España, y que concentran más promedio de medallas que en el medallero olímpico.
Por ejemplo, China olímpica: 100 medallas en 302 pruebas. China paralímpica: 211 medallas en 472. Promedio también muy favorable a los paralímpicos chinos: 33% y 44%.
Esto se explica porque los deportes paralímpicos son mucho más caros de practicar que los olímpicos, y en general los inválidos (discapacitados o impedidos, todo significa exactamente lo mismo) del tercer mundo apenas consiguen lo justo para comer, como para pensar en tener una silla de ruedas de última generación para entrenar los 200 metros. Repito que China es la excepción que se explica por ella misma.

Resumiendo, que muy bien todo, que lo importante es participar y que lo han hecho bien. Vale, genial. Pero no está nada claro que lo hayan hecho mejor que el equipo olímpico, si acaso igual.
Y en cualquier caso, ¿porqué demonios se ponen a comparar? ¿es que si los paralímpicos lo hubiesen hecho mucho peor se habrían atrevido a decirlo en los periódicos? ¿titularía El País (por ejemplo) “Ridículo del equipo nacional paralímpico”, como sí han hecho en otras ocasiones con otras selecciones?

No, claro que no. Porque los paralímpicos dan pena... ¿no?
A lo mejor para que los inválidos empiecen a disfrutar de igualdad, el primer paso sea eliminar la lástima y la condescendencia al tratarlos, ¡que compiten entre ellos!

jueves, 14 de agosto de 2008

El peor edificio de España




Salvo que alguien encuentre algo peor, declaro formalmente la ampliación del Museo Reina Sofía como el edificio más infame del país. En realidad, opino que puede ser el mayor timo de la historia de la arquitectura en España.
Adjunto tres imágenes. En la primera, puede verse sólo una parte del inmenso desperdicio de espacio del que alardea el edificio, que no sé si es más caro por el espacio que desaprovecha o por el que aprovecha. Además, el espacio que no construye no se puede utilizar desde la calle (como sí pasa en la cercana sede de la Fundación La Caixa). El gabacho padre de la criatura, pretendía una plaza pública en la zona acristalada bajo el techo raro... Pero entonces, ¿para qué el techo? ¿Porqué elevada si la vista de ese resquicio de Madrid desde allí no vale nada?
También en esa primera foto se ven la especie de persianas rojas exteriores que tapizan todo el frontal. Todo en estética muy “puerta de hangar” pero a lo bestia: las “persianas” son de un tamaño bestial, automatizas, metálicas... y rojas. Y este es el problema: que son exteriores y rojas y ¡son repisas siempre llenas de polvo! O sea que suelen verse de un rojo grisáceo. Y tener un tío limpiándolas todo el día no es la solución, lo correcto sería que el snob del arquitecto pensase más de medio segundo en el mantenimiento estético y económico de sus caprichos de hojalata.
En la segunda foto, se ve la escalera exterior-interior (por dentro de los cristales tiene el mismo trazado) del edificio. Bueno, pues queriendo hacer un homenaje a la del Centro Pompidou de París, el tío se ha marcado la escalera más larga del planeta para subir 6 pisos. Tardas un mínimo de 10 minutos en subirla porque además de los larguísimos descansillos que se ven desde fuera, el descanso en cada piso es ¡todo el largo del edificio! Ejemplo de trayecto para subir del bajo al segundo piso: Coges la escalera y andas unos metros de descansillo, subes unos 10 escalones, nuevo descansillo, otros cuantos escalones, un descansillo de otros cuantos metros y llegas al primer piso, entonces, te andas tooodo el largo de la primera planta para agarrar el segundo tramo de escalera. Y así sucesivamente. O sea que el homenaje a la escalera del Pompidou (una solución relativamente práctica por lo menos) es la escalera peor diseñada del planeta. Buen arquitecto, sí señor.
Y vamos con la última foto, que habla de lo que podría ser un auténtico delito: Homicidio imprudente en grado de tentativa. Es un saliente del museo, una pared de cristal que no tapa nada, no cubre nada, que no sirve absolutamente para nada, que se adentra en la acera (la estrecha una burrada, por cierto) y que interactúa con el pacífico viandante ofreciéndole dos afiladísimas esquinas de vigas metálicas a la altura del pecho, cuello o cabeza (según la altura del pobre ciudadano). Bueno, pues para que no pase nada, alguien (no sé si ayuntamiento, ministerio o el propio museo) ha tenido que poner ¡una barandilla de protección para que el edificio no nos mate! Es el colmo.
Si pudiese, yo denunciaba al arquitecto Jean Nouvel, a ver si algún juez con algo de sentido común condena al muy pillo por delitos varios contra la arquitectura, contra la estética, contra Madrid, contra la humanidad (la que pasa por esa acera, tampoco nos pasemos) y contra todos los españoles que hemos pagado a impuesto limpio esa caja de galletas que nos ha dejado en el centro de la capital.

viernes, 11 de julio de 2008

Sé lo que hicisteis... sobre deportes ¿para cuándo?


El programa de La Sexta “Sé lo que hicisteis” se basa en dejar en evidencia a todo un sector del periodismo audiovisual: el que se ocupa del corazón. Puede ser mejor o peor el programa y puede caer más o menos simpático, pero lo que es indudable es que a poco que se esfuercen, retratan perfectamente la casi total ausencia de profesionalidad de todos esos programas y periodistas. Y además deja al aire la incoherencia absoluta de todo el “sistema circulatorio” de los medios del corazón de este país (y me temo que de todos los países).
No es que en “Sé lo que hicisteis” hagan un programa a base del trabajo de otros, es que los otros dan ya hecho casi hasta el guión: su increíble falta de neuronas lo hace increíblemente sencillo (los que peor lo pasan seguro que son los de documentación, con toda la basura que tienen que tragarse a diario).
Bueno, el caso es que no acabo de entender como esta idea no se exporta al periodismo deportivo, porque sería un no parar. El actual panorama de los medios de deportes en este país es lo más parecido a la prensa rosa que podemos encontrar en el mundo: noticias sobre rumores, desmentidos continuos, partidismos y odios increíblemente subjetivos, ausencia total de contraste en las informaciones, connivencia general con los sujetos de la noticia (jugadores, entrenadores, directivos...), falta absoluta de rigor en las argumentaciones, cero periodismo de investigación, exaltación constante de las pasiones, protagonismo personal de los propios periodistas...
Todo esto me viene a la mente ante las últimas declaraciones del presidente de la UEFFA en las que afirma que si el Manchester United quiere que Cristiano Ronaldo cumpla el contrato que él mismo ha firmado libremente, eso es esclavitud moderna. ¡Eso lo ha dicho el presidente de las federaciones de fútbol europeas! Sin despeinarse, el tío. Luego se atreverá a pronunciar la palabra “profesionalidad” algún día ¿no?
Pero como son declaraciones que favorecen al R. Madrid, aquí nadie lo ha puesto a caer de un burro. Eso es la prensa deportiva de este país: Un sistema tan vergonzoso y fácil de tumbar, destruir y dejar en evidencia como la prensa del corazón.
Por favor, urgentemente: quiero un Sé lo que hicisteis... pero sobre deportes. Y ya puestos, también con presentadoras guapas por supuesto.

lunes, 7 de julio de 2008

The Old England Potatoes Club


Hay que expulsar Wimbledon del circuito de Gand Slams de la ATP. No soy nadie para decirlo, y la ATP hará lo que le dé la real gana, pero deberían hacerlo.
El partido de ayer contrarrestó con la épica del número 1 y 2 del mundo, la vergüenza de un torneo totalmente desfasado en sus normas y en sus maneras.
Es increíble que haya sobrevivido hasta hoy a base de aplazar partidos por culpa de la lluvia sin hacer nada por evitarlo (ni cambiarlo de fechas, ni cubrir las pistas...). Alucinante que haya tenido que decidirse el torneo en la penumbra de un atardecer, ya casi anochecer, por culpa de que la luz artificial está prohibida. Paso por la manía de hacer vestir a los jugadores de blanco inmaculado, o por la mierda de aforo que tiene la pista central, o por la enorme contradicción entre normas obsoletas y que un ordenador acabe decidiendo si la bola entró o no...
Pero lo más increíble es el patatal infame en el que se tuvo que jugar la final: Un campo de hierba que es más tierra que otra cosa, bacheado y con la pelota botando irregularmente. El torneo se empieza jugando en hierba, y a medida que pasan los partidos, los campos se van pelando y se llega a la final con el campo en el peor estado posible. Esto se podría subsanar reservando la pista central sólo para la final, pero no son capaces. O cambiando el césped de la pista central para la final (en el chabacano fútbol se hace), pero tampoco lo ven posible. O teniendo varios campos de césped preparados para meter en la pista cuando toque (también lo hacen varios estadios de fútbol), pero debe ser pedir demasiada tecnología.
El resumen es que la solución sólo pasa por poner pasta para conseguir que el torneo tenga el nivel que su repercusión mediática exige. Pero no, no son capaces, son ingleses y ellos saben muy bien como hacer las cosas.
Ayer Nadal ganó una auténtica basura de torneo provinciano que se juega mitad en hierba, mitad en tierra. Menos mal que venía entrenado del amago que jugó contra Federer (y que también ganó) hace unos meses. Para mí, Nadal sigue siendo mejor sobre la tierra (que es sobre lo que jugó ayer) hasta que no le gane sobre la hierba de verdad.
Y hace tiempo que Inglaterra no debería tener un Grand Slam.

viernes, 4 de julio de 2008

De colores y marcas...


Partido Rusia - España en la Eurocopa. El color del traje de la selección rusa es el blanco. El color de la española es el rojo y el azul marino. Imposible confundir ambos equipos ¿no?
Pero saltan los equipos al campo y lo hacen con ¡las segundas equipaciones! De un rojo anaranjado Rusia, y de un dorado desleído (¿por qué hemos abandonado el gualda? por Dios...) y azul marino España.
Que nadie me diga que esto no huele de lejísimos a apaño de las marcas (¿Nike por Rusia y Adidas por España de acuerdo en algo? parece que en la pasta sí) para que las segundas equipaciones luzcan más de lo que su razón de ser exige y el fútbol necesita. Esto redunda en ventas, claro.
Lo que no entiendo es como un seleccionador (por ejemplo) no se niega por completo a estos tejemanejes. Por orgullo, entereza y dignidad. Nada más y nada menos.
El fútbol no es que esté mercantilizado; es que directamente es un mercachifleo absolutamente desvergonzado.
Y pensar que me sigue gustando...

martes, 1 de julio de 2008

De oportunidades despreciadas...


He oído estos días de mi amigo Manu (todo un gurú en esto del fútbol, el tío) que el señor Bojan es, probablemente, el mayor cateto que ha dado el planeta futbolístico en muchísimo tiempo.
El nené estaba cansadito tras una liga y con menos de 20 años (que tomen nota de su capacidad física los equipos que puedan estar interesados en él), o psicológicamente poco preparado (que sigan tomando nota) para una competición como la Eurocopa.
Me lo tengo que creer. No puedo pensar que es una excusa para no jugar con la Selección Española (sería una incoherencia increíble porque ha jugado con las categorías inferiores) esperando una convocatoria de Serbia, a pesar de su más que sospechosa espantada en su anterior convocatoria.
Bueno, el caso es que tras la victoria de España en la Eurocopa, hay quien piensa que el chaval podría presentar su candidatura a tío más tonto del país.
Yo sólo pienso que si fuese su Nuria Ber (su representante, vaya), lo cuelgo del pino más alto que encuentre en La Massía.
Y si fuese cualquier futuro seleccionador, dado el resultado que han dado todos los que han jugado en su puesto en este campeonato, no me arriesgaría a un nuevo plantón convocándolo de nuevo.
Pero como soy un simple aficionado, sólo pido no tener que verle nunca más vistiendo la camiseta de mi selección.
Todo esto independientemente de la compasión que empiezo a sentir por el chaval.

miércoles, 25 de junio de 2008

El talento está en la calle II


Tengo una nueva entrega (me temo que pueden ser infinitas) de maravillas de la calle. Me siento tan agradecido al género humano de cuando en cuando...
Esto sucedió hace un tiempo. Viajando por la antigua Nacional VI, al llegar al Bierzo empezabas a ver pintadas alusivas a la confusa identidad nacionalista de la comarca: “Bierzo Leonés”, “Bierzo quinta provincia”, “El Bierzo es Castilla”, “Bierzo Autonomía”... en una escalada de pared en pared que llegaba a “Bierzo Nación”, a “El Bierzo Independiente”... Toda una explosión de conciencia política que al llegar cerca de Ponferrada alcanzaba su cenit en una pintada enorme que ponía “El bierzo, planeta”. Nunca sabré lo en serio que iba eso, pero es genial.
Esta es de un amigo mío. Va un sábado por la noche con más de una copa de más y los cojones habituales tras abonarlos con alcohol. Pasa una chica a su lado y él le grita a la cara: “¡Feaaa!” Ella, muy observadora, le responde: “¡Borracho!” Y él, bendecido por los Dioses (por Baco al menos) le suelta al momento: “Sí, pero lo mío se me pasa mañana”. Un genio.
Esta es de la Eurocopa, recientita. Llegamos a Innsbruck, y en la calle principal del casco viejo nos encontramos a un grupo de unos 20 suecos cantando futboladas en sueco, claro. Al lado, unos 7 españolitos empiezan a cantar el “Que viva España” y los suecos se les unen encantados en una demostración de hermandad de las dos aficiones de esas que conmueven. Pero cuando la canción se termina y los suecos están encantados de haber adoptado esos nuevos amiguitos, uno de los españoles pide silencio y les dice a los suecos que van a cantar todos juntos otra canción española. Y empieza a dirigir el coro y a cantar: “Somos maricones, somos maricones...” Los suecos empiezan a cantarlo encantados a voz en grito mientras los españoles se descojonan en su cara. Y cuanto más cantan ¡Somos Maricones!, más se ríen los españoles y más creen los suecos, en su bienintencionada inocencia, que el buen rollito con los españoles va in crescendo, así que se dejan la piel gritando que son maricones. En fin, ese chaval es un héroe nacional, y punto.
Y una menos graciosa pero no por ello menos talentosa. La pintada de la foto, ya de por sí es buena: “Este es un buen sitio para empezar de cero” escrita en un lugar cualquiera. Pero la respuesta: “tiene toda la razón”, es mucho mejor no sé si por inocente, si por cínica, si por deseo de participación, si por crédula, si por... Sabe Dios, pero pide más respuestas.
Seguiremos buscando por la calle, que el mundo sigue girando.

martes, 24 de junio de 2008

El avión: un medio tercermundista


Cuento el caso de cualquiera que coja un avión hacia donde sea.
Este es el procedimiento: te sacas un billete on-line, pagas por adelantado (habría mucho que decir sobre los servicios de pago por adelantado en general), te hacen llegar una hora antes al aeropuerto, guardas una cola estúpida para que facturen tu equipaje, además, te dan la tarjeta de embarque (billete en cristiano, pero el lenguaje rimbombante es propio del medio), te diriges a una puerta determinada donde te miran la tarjeta, luego pasas un control de seguridad como si fueras a entrar en el pentágono y no en un bus con alas (que es lo que viene siendo un avión), una vez dentro de la zona de embarque (otra cosa que no debería de existir), te esperas un tiempo a que se abra el embarque, guardas otra cola, te vuelven a mirar la tarjeta (y te quitan la mitad), nueva cola en el pasillo, entras en el avión, te sientas en tu sitio, esperas con todo el avión a que le den pista, mientras te cuentan una cantidad ingente de chorradas de seguridad que no sirven para nada, el avión despega y se suceden una serie de recomendaciones sobre ponerse el cinturón, quitárselo, colocar esta bolsa así o asao, subir y bajar la bandeja, inclinar o no el asiento... Al llegar la cosa continúa, y te esperas a que acoplen un pasillo a la puerta delantera, como no usan también la puerta trasera tienes para 10 minutos de espera hasta dejar el avión, luego a esperar lo que les de la gana a que salgan las maletas por otro lado y por fin has llegado. Bueno, no porque los aeropuertos suelen estar en el quinto cuerno de las ciudades, así que entiéndetelas con el timo de los taxis (con tarifas especiales nadie sabe porqué) o con los transportes públicos. Una odisea.
Estas son las preguntas:
¿Porqué esas medidas de seguridad en un avión y no en los autobuses urbanos? ¿es que la vida de los pasajeros de avión vale más precauciones que la de los viajeros de autobús?
¿Porqué la Policía de un país controla a los que salen de él? ¿No debería haber control sólo para los que entran? Claramente sobra uno de los dos controles.
¿Porqué hay que facturar maletas? ¿Es que no se puede diseñar un avión en el que entres con tu maleta y la coloques donde sea? En los trenes sí son capaces de hacerlo. No puede ser un reto bajar el nivel de los asientos a costa de la bodega, ampliar los estantes de arriba, hacer un compartimento delante o detrás para colocar maletas grandes... No sé, pero ¡tiene que haber una solución!
¿Porqué es necesario sacar una tarjeta de embarque con tantos datos y que tardan en editar un cuarto de hora? ¿es que no se puede comprar un billete con el número de asiento y punto?
Sólo con solucionar esos cuatro trámites, no haría falta estar una hora antes en el aeropuerto y saldrías de él otra hora antes.
Pero las compañías aéreas, los aeropuertos y todos los que viven de la boba sopa burocrática (y que mantenemos con el precio de nuestros billetes) son incapaces de hacerlo. Porque son unos ineptos y la ineficacia personificada.
Espero que llegue un día en el que una compañía con sentido común monte su propia red de aeropuertos, mande diseñar sus propios aviones y haga los vuelos fáciles y sencillos para los viajeros.
A ver si son capaces en... pongamos 20 años. Lo dudo.
Y dudas que me asaltan: ¿De donde viene el glamour que rodea el aeropuerto y que parece justificar todas las estupideces y barroquismos que lo rodean? ¿Es que nadie se da cuenta de que una azafata no es más que un híbrido de camarera y acomodador de cine? ¿o que un piloto no es un comandante sino un mero conductor? ¿que un aeropuerto es una estación de buses un poco más grande...?
Pues no, nos revientan los viajes y encima nos gusta el cuadro. No tenemos solución.

PD: Una anécdota sobre la “seguridad”. Llevo 5 años viajando por más de 15 aeropuertos de todo el mundo con una navaja en el llavero y jamás se han dado cuenta. En cambio, siempre crea problemas ¡el tornillo de un mini trípode de mi cámara de fotos! En fin.

lunes, 16 de junio de 2008

Piensan que balamos...


Sí, indefectiblemente piensan que somos rebaño. Me explico: Llego a ver la Eurocopa y el primer día de estancia en Austria lo paso en Viena. En esa ciudad, los organizadores han montado varios recintos llenos de pantallas enormes, puestos de comida, de música, de recuerdos de la Eurocopa... Todo un circo para deleite de los sentidos de futboleros y gente en general que han llamado “Fan Zone”.
Bueno, pues fui a ver el partido de Portugal-Turquía en la Fan Zone más grande de todas, la del ayuntamiento. La zona está vallada y para entrar hay que pasar la entrada donde hay control de seguridad con cacheos y demás. Hasta ahí, entiendo que normal. Al tocarme a mí, me ven una cámara réflex (de aficionado nada más) y me dicen que no la puedo pasar. Explico que es por hobby y que la gente está pasando cámaras. Responden que son compactas, pero que una reflex no puede ser. Total, que tengo que dejar la cámara en una consigna y volver a entrar. De hecho, tenían una consigna exclusiva para cámaras.
No es para tanto ¿no? A fin de cuentas, es una estupidez más de los controles de seguridad y ya está. Pues no, no está.
Cuando voy curioseando Fan Zone adelante, me encuentro un gran montaje de una marca patrocinadora de todo el evento: CANON.
¡Muy bien, sí señor! ¿Quién es el pedazo de idiota que ha pensado en patrocinar un evento en el que no dejan utilizar tus productos? Hace falta ser o un incompetente o un cachondo, porque para más inri, recuerdo que sus últimas campañas publicitarias a nivel mundial son precisamente las de las reflex de aficionado: esas con un mensaje tan bonito y maravilloso que invita a vivir la vida canon, con tu maravillosa reflex digital de aficionado llevándola a todos lados y sacando fotos como un japonés ¡y patrocinan lugares donde no dejan entrar con ellas!
You can, Canon... ¡Pues no, no puedes!
Y ya está bien de que los departamentos de marketing tomen a todo el mundo por imbécil. Deberían ir espabilando.
Por cierto, la mía es una Nikon y, visto lo visto, a mucha honra.

jueves, 5 de junio de 2008

¿De qué sequía hablaban?


Hablo de los gobiernos de España, de Cataluña y todos los demás. Sé que es fácil escribir ahora esto, pero como yo sé que llevo repitiéndolo meses, estoy tranquilo.
En este país, desde hace decenios se vive en una permanente psicosis de sequía que casi siempre acaba siendo nada de nada.
Este año se ha vuelto a repetir. Acabando el invierno, Cataluña se declara en sequía, en una de las mayores de la historia (como siempre, todas son unas de las mayores de la historia) y lo atestiguan desde técnicos de todos los colores hasta cualquier paisano encantado de echar unas palabras a un micro, pasando por políticos, como no.
Entonces, con todas las masas alteradas porque se van a morir de sed, se autoriza una obra de trasvase que sólo va a tener un año de vigencia porque en unos cuantos meses la nueva desaladora ya estará totalmente operativa.
¿Este país no ha hecho la EGB o qué? Yo he estudiado toda mi vida que las estaciones lluviosas son otoño y primavera. O sea, que si aún faltaban por caer la mitad de las lluvias del año porque la primavera no había empezado ¿por qué demonios montan la que montan por una hipotética sequía que aún no es?
Al final ha pasado lo que pasa todas las primaveras desde hace milenios: ha llovido. Oooh... y resulta que se han llenado los pantanos ¡qué sorpresa! justo lo que se esperaba que pasase cuando se construyeron: que acumulasen agua de lluvia en Otoño y Primavera para mantenerse con agua durante el invierno y el verano.
O sea que ¿la naturaleza es “caprichosa e imprevisible” cuando no llueve en las estaciones secas y diluvia en las húmedas... o nuestros políticos son un hatajo de ineptos, nuestros periodistas una bandada de cotorras y los españoles una colección de borregos?
¿Alguien recuerda restricciones de agua del grifo por culpa de la sequía en la mitad norte de España? Yo no.
Nunca hay esas sequías con la que nos amenazan todos los años. Y además, por si no se había dado cuenta nadie, en la mitad norte de España nunca falta agua en el grifo.
Pero además, aunque un santanderino, pongamos por caso, se pase toda la vida ahorrando agua, no va a conseguir que ningún andaluz (por ejemplo) tenga jamás una gota más de agua. ¡No es un bien compartible! ¡El agua no usada no se va a un saco común! ¡Se queda donde está!
La sequía de los lugares secos no se arregla ahorrando agua en los lugares húmedos ¡sino en los secos! ¡Los habitantes de las zonas húmedas pueden derrochar agua tan tranquilos porque no pasa nada! Tienen esa suerte, no hacen ningún mal, no pasa ¡¡¡NADA!!!
¿Por qué diablos nos martirizan los poderes públicos todos los años con campañas de ahorro de agua en lugar de ahorrar ellos lo que sí tienen que ahorrar: DINERO PÚBLICO?
Hala, que se vayan todos a algún pozo negro por el desagüe de mi grifo abierto...

miércoles, 4 de junio de 2008

La Coruña es Castilla


Adelanto que el tocho que sigue puede que no interese más que a algunos coruñeses y a algún que otro gallego. Y que nadie pierda tiempo en hacerme constar generalizaciones o maniqueísmos: los utilizo, asumo y defiendo (releer el encabezamiento del blog si queda alguna duda).

Empecemos describiendo la bandera de La Coruña: constituida por el escudo de la ciudad sobre el pendón morado de Castilla. ¿Curioso? No. Más bien significativo. Veámoslo.

Historia:

La Coruña fue ciudad Romana antes que nada (¿aldea prerromana? eso cuenta cero históricamente, hablo de una ciudad), y tras ello se despobló. El primer gran hito para la ciudad sucedió al ser repoblada y refundada en 1208 por orden del rey de León, Alfonso IX, que le otorga privilegios y fueros, haciéndola dependiente del rey y convirtiéndola en una ciudad libre de vasallajes al clero o a los señores feudales, que se repartían el territorio y los habitantes del resto de Galicia. Así, gracias a los reyes, primero de León y luego de Castilla, esta ciudad jamás fue esclava.
Alfonso X El Sabio y Enrique III conceden privilegios y dan prosperidad a La Coruña, que con Juan II recibe el título de Ciudad.
El resto de la historia de la ciudad permanece ligada a los reyes de Castilla y de España, marcando sus épocas de recesión (las menos) y de progreso (las más). Felipe II la nombró Capital de Galicia, y con Carlos III la ciudad recibe el último gran impulso al ser una de las 13 ciudades autorizadas a comerciar con el Nuevo Mundo.
Todo esto marcó el carácter de una ciudad en absoluto parecida a lo que la rodeaba, convirtiéndola en un foco de modernidad, intelectualidad y en la ciudad más liberal del Norte de España. Durante la Guerra de la Independencia fue la primera en adherirse a la constitución de 1812, tras la propia Cádiz. Durante las luchas entre liberales y absolutistas, fue una ciudad unánimemente liberal e isabelina, protagonizando pronunciamientos y enfrentándose con éxito a la sombra del carlismo. En agradecimiento, la reina Isabel le concedió el estatus de Capital de Provincia, hasta la actualidad.
Durante el Siglo XX, su carácter abierto, liberal, moderno y cosmopolita se afianzó y desarrolló, siendo confirmada como Capital de Galicia en el Estatuto de Autonomía de Galicia de 1936.

Como se ve, la deuda de La Coruña con los monarcas leoneses, castellanos y españoles es más que significativa: fue la relación con ellos la que aisló a La Coruña de las tinieblas medievales y del retraso histórico que padeció el resto de Galicia.
Gracias a ello, la ciudad se ha mantenido hasta ahora como rezan sus bien ganados títulos: “Muy Noble y Muy Leal Ciudad de La Coruña, Cabeza, Guarda y Llave, Fuerza y Antemural del Reino de Galicia”.
Hoy en día, mi ciudad está en una gran encrucijada, y la dirección que termine de tomar marcará el fin de su limpia trayectoria o su claudicación a las sombras de la cerrazón y la incultura nacionalistas.

Punto de inflexión:

La culpa la tuvo la Constitución de 1978, no por ella misma en sí, sino porque provocó que con la aprobación del estatuto de autonomía, la capitalidad de Galicia cayese en Santiago de Compostela, aldea triste, oscura, húmeda, clerical y paleta que jamás absorbió nada de la universidad que alberga desde hace siglos (¡qué diferencia con Salamanca!). Parece que todo el saber se lo lleva la incesante lluvia alcantarilla abajo.
Bien, con el poder gallego viviendo un centralismo salvaje en Santiago (muchísimo más fuerte que el tan denostado centralismo castellano durante el franquismo) y el aluvión de nueva población llegada de los pueblos a La Coruña, esta ha perdido gran parte de sus señas de identidad y de su carácter, además de sufrir la invasión de competencias, el expolio de organismos administrativos y el bloqueo casi sistemático a proyectos de infraestructuras y comunicaciones.
El máximo exponente ha sido el intento desde Santiago por cambiar el nombre oficial de La Coruña, trastocándolo por A Coruña (invento híbrido entre La Coruña y A Cruña) contra la opinión aún mayoritaria de los coruñeses (80% a favor del La, en su día). Una ciudad debería llamarse como quieren sus habitantes, y no como les impongan los de alrededor (léase resto de Galicia). Pues oficialmente lo han conseguido, aunque sus ciudadanos siguen usando el La y la RAE mantiene la cordura respaldándola.
Pero el sistema es perverso, el sonsonete monocorde de la telegaita mantiene un asedio argumental contra el uso del castellano (idioma de casi el 90% de la ciudad) y los cobardes periódicos coruñeses transigieron al quitar la L al cambio de evitar represalias políticas, publicitarias y financieras por parte de la Xunta de Galicia y la Diputación Provincial.

Actualmente:

Y así, con la ciudad plagada de advenedizos llegados de la aldea y de otros grandes poblachones gallegos, con los poderes públicos empeñados en igualarla por lo bajo al resto de Galicia, con el nacionalismo reductor, llorón, resentido y maleducado campando por sus respetos, con su carácter diluido por la masificación, sus medios de comunicación y organismos vendidos, y la falta de referentes en la ciudad que digan la verdad, poco a poco va decayendo, deshaciéndose, hundiéndose en el lodo y en la incultura que la rodea...
Su último baluarte fue el alcalde Francisco Vázquez, tan querido en la ciudad como odiado en el resto de Galicia tan sólo por defender su ciudad y por entender lo que significa ser coruñés en el rincón Noroeste de España.
Yo he llegado a ver pintadas en Santiago de Compostela que ponían “Vazquismo No”, ¡¿Cuándo se han visto pintadas contra un alcalde en una ciudad que no es la suya?! Eso da una idea del acoso sufrido desde hace décadas en La Coruña por parte del resto de Galicia, con Santiago y su rebaño de pailanes xunteros a la cabeza, burócratas de la vaca y la berza.
La ciudad resiste aún, sí, pero ¿cuánto más podrá hacerlo? Es difícil de decir. Aunque siga siendo persistentemente castellanohablante a pesar de los esfuerzos oficiales por imponer el gallego, y aunque los coruñeses siguen tendiendo a saltar con alegría hasta Madrid, el resto de España o mundo adelante para trabajar o estudiar (en mucha mayor medida que en el resto de ciudades y pueblos gallegos, que miran mucho más hacia el resto de Galicia), hay demasiado en contra, y ese cosmopolitismo y apertura de mente que hace que La Coruña sea desde siempre la ciudad que más desmiente el tópico de los gallegos desconfiados, recelosos y huraños, puede no durar mucho más.

Curiosidades Galicia vs. La Coruña:
- La aldea coruñesa de Santiago de Compostela, no es oficialmente capital de Galicia. El estatuto sólo la nombra como sede del gobierno autonómico. La única capital de Galicia que han conocido los tiempos es La Coruña.
- Rosalía de Castro, nacida en Padrón, calificaba en las cartas a su marido a La Coruña como ciudad bonita y alegre, y siempre que pasaba una temporada en ella odiaba tener que volver a Santiago, de la que despectivamente decía que era un sepulcro.
- Manuel Fraga, siendo presidente de la Xunta de Galicia, tardó ¡15 años! en visitar oficialmente la ciudad de La Coruña, y a pesar de estar a una hora de coche desde Santiago, ¡llegó en avión!
- Cuando Fraga visitó La Coruña, La Voz de Galicia tituló: “El presidente de la Xunta de Galicia visita oficialmente la Ciudad-Estado”.
- Casi todas las grandes empresas icono de Galicia, son coruñesas: Estrella Galicia, La Voz de Galicia, Caixa Galicia... y tienen su sede en La Coruña.
- La Coruña (270.000 habitantes + ó -) a día de hoy aún está cerrando su segunda circunvalación, y Santiago (60.000 habitantes) tiene dos circunvalaciones terminadas desde hace más de una década.
- Los aeropuertos de La Coruña y Vigo son sistemáticamente relegados en las inversiones públicas en favor del aeropuerto de Santiago. La Coruña y Vigo tienen un área metropolitana de más de medio millón de habitantes y la de Santiago llega de milagro a los 100.000. Más de la mitad de los pasajeros del aeropuerto de Santiago luego cogen otro transporte para llegar a La Coruña o a Vigo.
- El Real Club Deportivo de La Coruña es una de las pocas instituciones coruñesas que conserva el La en su nombre oficial.
- La bandera de Galicia es la bandera de la Provincia Marítima de La Coruña. Los emigrantes la tomaron como bandera gallega porque era la última que veían cuando los barcos partían hacia América y más tarde fue oficializada también como bandera gallega.
- En muchas partes de Galicia hay una inquina generalizada contra La Coruña y los coruñeses, trufada de envidia y resentimiento. No es raro coincidir con un gallego fuera de Galicia, que al notarte el acento te pregunte si eres gallego y que al responderle que sí, que de La Coruña, te diga que entonces no eres gallego.
- Cuando hace pocos años el Día de las Fuerzas Armadas transcurrió en La Coruña, toda la ciudad salió a las calles a contemplar el desfile y a aplaudir al ejército español. Esa respuesta generalizada es impensable en casi ninguna otra ciudad gallega.
- El galleguismo que floreció en La Coruña (punta de lanza del mismo) a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del XX, fue siempre más cultural que político, cuando en el resto de Galicia tuvo más peso la política. Fue más regionalismo romántico que nacionalismo excluyente.
- Y por último, sí, la bandera de La Coruña consiste en el escudo de la ciudad sobre el pendón morado de Castilla...
¡Porque es y siempre ha sido Castilla!

miércoles, 21 de mayo de 2008

Declarando renta


No, no se trata de que no me cobren impuestos, eso a estas alturas ya como que me da hasta pereza pensarlo. Lo que sucede es que tengo que hacer la declaración, y no quiero. Tan sencillo como eso.
Vamos a ver, si papá estado quiere llevarse una parte de la renta de todos los españoles para hacer las cosas comunes que les benefician (y de paso que vayan sacando tajada los políticos que las administran), y le está reteniendo a cada españolito una parte de su sueldo todos los meses... ¿por qué diablos quiere que yo esté de papeleo durante medio mes declarando que me quita lo que ya me ha quitado? ¿por qué tiene a una enorme plantilla de funcionarios rehaciendo cuentas que ya están hechas? ¿por qué gasta tantos medios e ingentes cantidades de papel, tinta, tiempo y demás en recontar lo ya contado?
¿Es que es tan difícil que hagan la declaración sólo los que tienen algo que objetar a las retenciones de todo el año?
Si yo estoy de acuerdo en todo, me parece muy bien, que me quiten al mes lo que sea, pero que no me hagan vagabundear de lado a lado con papeles durante días para terminar diciendo que sí, que declaro lo que ya he pagado.
Qué coño: daría un uno por ciento más al mes si, después de habérselo cobrado todos los meses, ¡me dejan en paz durante todo el año!
Panda burócratas, mierda de eficiencia...

martes, 20 de mayo de 2008

Los buenos, los malos y la peor: Suiza


Un país pacífico, no beligerante, completamente neutral pase lo que pase, idílicamente perdido en “sus labores”... la quintaesencia de lo que Nietzsche llamó “la despreciable especie de bienestar con que sueñan los tenderos, los cristianos, las vacas, las mujeres, los ingleses y demás demócratas.”
Bueno, el caso es que lo que a primera vista siempre suena como ejemplo de buen sentido, como arquetipo de increíble cordura y hasta llega a parecer una lección moral: la absoluta neutralidad histórica suiza, en realidad es la postura más inmoral que pueda adoptar país alguno.
Es increíble que en todas las ocasiones que ha tenido para optar por el bando adecuado, haya preferido mirar hacia otro lado. O más bien, vender sus servicios de país sin escrúpulos que parece que no ha roto nunca un plato, al mejor postor.
Lo que ha hecho ha sido ofrecerse cual puta continental, vendiendo todos sus principios a cambio del pingüe negocio de ser el banquero de todos los contendientes. Qué país tenga la razón, da igual. De dónde vengan las riquezas que guardo, qué más da. Quién me esté dejando su dinero, a quién le importa...
El caso de la II Guerra Mundial no es uno aislado, aunque sí el más representativo y fácil. No es un caso aislado porque no han actuado neutralmente durante los años de la guerra (puntualmente, podríamos decir) aceptando el dinero expoliado por los nazis, los botines de todos los criminales de guerra y ladrones de uno y otro bando, etc. Sino que se ha prolongado en el tiempo durante décadas, y hasta hoy en día aún tienen en sus cajas fuertes reservas de esa procedencia que, en virtud de su sacrosanta neutralidad, no son quienes de devolver.
Esta innoble neutralidad la han mantenido en el pasado, la mantienen ahora y la seguirán manteniendo hasta el fin de los tiempos. Porque todos los ladrones del mundo son muchos ladrones, porque todos los estados criminales del planeta son muchos estados, porque todas las guerras del mundo son muchas guerras, porque todos los políticos corruptos del mundo son muchos corruptos, porque todo el narcotráfico y el comercio de armas mundial, es toda la pasta gansa que es...
Pero a pesar de todas las evidencias, no es fácil que alguien decida acabar con Suiza, porque claro, cuando un país se ve abocado a una guerra, siempre es bueno tener de quien tirar cuando necesita enjuagues económicos, y todos los bandos siempre acaban aprovechándose de la falta de escrúpulos del mayor avaro del planeta Tierra para que les haga el trabajo sucio, el inconfesable, el criminal, el de las cloacas de sus gobernantes. El limpio pacto internacional que dio origen a la Cruz Roja para socorrer a los necesitados, no hizo falta para pactar lo contrario, surgió naturalmente de los malos instintos comunes de todas las partes y de la disposición de los suizos para recoger el dinero sin preguntar. ¿No existe la Cruz Negra? pues podría.
Suiza es la sórdida Celestina, es el cobarde Pilatos, es el repulsivo Gollum del Señor de los Anillos. Hace mucho tiempo que la solución pasa por una triple invasión desde Alemania, Francia e Italia para repartírsela como buenos amigos. Total, no está en la ONU ni en la OTAN... ¿quién la iba a defender?
Mientras eso no suceda, yo intentaré morir sin pisar esa repulsiva tierra disfrazada de orden y pulcritud, toda llenita de montañas, relojes y vaquitas (que por cierto, las vacas suizas también cagan aunque nunca lo parezca).
¿Es posible una mezcla entre La Casita de Chocolate y el Retrato de Dorian Gray? Pues eso es Suiza.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Tierra, ecologismo delicioso


Creo que es la primera vez que no le clavo un adjetivo insultante a la palabra ecologismo. Lo que ha pasado es que este fin de semana, he visto en DVD una película que se me escapó cuando estuvo en los cines: “Tierra, la película de nuestro planeta”, y la verdad es que cuando terminó me arrepentí más aún de no haberla visto en su día en pantalla grande.
Por lo menos la pantalla de televisión en la que la vi tenía 42 pulgadas. Algo es algo.
Bueno, el caso es que la película es impresionante. Es un documental, de acuerdo, pero tratado como aventura visual más bien. Para los que tenemos bastante cultura de documentales de naturaleza, reconozco que no aporta muchas cosas nuevas, pero sí sorprende con alguna que no adelantaré por si no la han visto.
Pero sobre todo, las imágenes son algo fuera de serie. Creo que jamás he visto un documental tan bonito, tan bien rodado, con tanto respeto por lo que se está grabando. Las imágenes alcanzan en su cadencia casi el ritmo natural de la acción que sucede ante nuestros ojos. La música acompaña tan bien que pasa completamente desapercibida, y no aparece ni un solo humano que rompa la magia en todo el metraje.
Es precioso de ver, de verdad, y para todo tipo de públicos: entendidos, analfabetos, mayores... a los niños les tiene que encantar, seguro.
Pero además de imágenes bonitas, tiene episodios absolutamente expectaculares (no es errata, es falta a conciencia porque creo que la x en esta palabra, la enfatiza perfectamente) de animales muy variados de todos los climas y hábitats...
Es un resumen perfecto de lo que pretende ser: la película de nuestro planeta. Sería perfecta para enviar en una de las Sondas Viking para que unos hipotéticos extraterrestres supieran de qué va esta Tierra bendita. Además, aunque tiene un innegable contenido ecologista, incluso algo demagógico (calentamiento global y demás zarandajas...), éste es suave, no está presente machaconamente y se puede creer en su buena intención en toda la cinta. Está a años luz del ecologismo militante de Al hipócrita/mentiroso Gore.
Para mí, inolvidables las imágenes de las bandadas infinitas de aves, de las manadas eternas tomadas desde el helicóptero, de los paisajes increíbles de las selvas, la taiga, la sabana, el desierto... pero también las apabullantes escenas del tiburón blanco saltando como un gato, del vuelo de las grullas sobre el Everest, de la caza del guepardo a cámara superlenta... No digo más; si podéis, no os lo perdáis.
Eso sí, buscad la televisión más grande que encontréis, porque es un desperdicio verla en algo menor de 35 pulgadas.
Fabulosa.
A mí me ha reconciliado con... no sé con qué, pero con algo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Infames bongos


Llega la primavera, los vencejos se hacen dueños de los cielos de la ciudad por la mañana y al atardecer, el destape estival empieza a torturar los corazones, las tardes invitan al paseo por parques, jardines... En Madrid, en el parque por excelencia de España, El Retiro, la banda sonora no la ponen los pájaros, ni los niños, ni las fuentes, ni la brisa. La ponen los malditos bongos, los djembés, los tambores de todo tipo que sitian al monumento a Alfonso XII todas las tardes.
Unos tambores que se oyen desde fuera del parque, una confusión embarullada de ritmos monocordes que lo invade todo. Los tambores son armas, vuelven loco; era lo que usaban los indios para desquiciar las caravanas de colonos con su ritmo constante, lo que usan los niños para hacer ruido (no confundir con música) y molestar... y en El Retiro son exactamente eso, se hacen insoportables, desquiciantes, se oyen a manzanas de distancia desde cualquier casa con una ventana abierta.
Y los tocan ¿quienes? Pues cualquier payaso con ganas suficientes, porque como instrumento musical es gratis: no hace ninguna falta saber nada de música, ni siquiera tener pizca de oído. Basta con sentarse con un porro en los labios, y así, medio agilipollado, ponerse a darle golpes a una cosa que suena. Un bongo es lo primero que se quiere comprar un idiota al que le gustaría tocar algo y no es capaz de distinguir una nota de la siguiente. Porque con un bongo se da el pego, es facilísimo, sólo es aporrear. Si algún día un mono toca un instrumento, ese será un bongo. Seguro.
Pero los bongueros y su corro de bailarines merecen un capítulo aparte. ¿Quiénes son? ¿cómo son? ¿qué hacen? ¿a qué se parecen?
Voy a ser lo más gráfico e ilustrativo que pueda. Lo que allí se encuentra básicamente es una colección de arrastrados. Hay desde sucios rastas, hasta neohippies, pasando por desarrapados, camellos, desocupados, borrachos, yonquis, pirados... Esos son el grupo duro, el que nunca falla, el que siempre está ahí dándolo todo alrededor del bongo. Además, siempre hay algún curioso de paso, algún turista despistado o los que se acercan a ver el circo porque dicen que les gusta y se largan en 15 minutos. Pero vamos, que en esencia es esa chusma asquerosa es la que puede estarse durante 8 horas seguidas aporreando inmisericordes y bailoteando medio en trance.
Pero no sólo se tocan bongos. Es que además el monumento se ha convertido en un fumadero (y mercado) de hachís y marihuana, aparte de un botellón permanente al aire libre. Y alrededor pululan especímenes como chicas con cariocas (parece sexista pero no: es muy de tías), alternativillos/as queriendo hacer malabarismos con pelotitas, palitos, diábolos, mazas... también perdidos con bicis de una rueda, haciendo ronditos de fútbol...
Total, que una de dos:
- O se quita la ley antibotellón, se permite el consumo de drogas en público, se permite también molestar a todo el mundo en los lugares públicos emitiendo todos los decibelios que nos venga en gana y nos quedamos todos encantados...
- O aparece algún día la inoperante policía española a enchironar a todos los camellos que ahí se dan cita todos los días impunemente, multan a todos los bebedores, requisan todos los bongos y apalean a los que protesten.
Esto para los amantes de la ley, la civilización y la democracia, porque yo creo firmemente que es una excelente ocasión para reinstaurar los paredones y los fusilamientos masivos.

miércoles, 30 de abril de 2008

Los colores del fútbol


No sé en virtud de qué demonios se diseñan las segundas equipaciones de los equipos de fútbol (las primeras, por historia y tradición ya no hay quien las arregle), pero desde luego entre los criterios no está que ayuden al equipo a jugar.
En el partido de Champions contra el Manchester, el Barça perdió por muchas otras cosas, pero su equipación verde-azulada ¡parecía de camuflaje en el campo!
El fútbol es un deporte rápido, que muchas veces se juega más por intuición que por reflexión. Y si tu equipo tiene un color que destaca sobre el campo y el fondo de las gradas, siempre tienes la referencia de por dónde andan tus compañeros aunque estés concentrado en la pelota: sin mirarlos, los estás viendo. Cualquiera que haya jugado un par de partidos lo sabe: vestir de un color llamativo es una ventaja. Siempre.
Lo que ya dudo bastante es que los diseñadores de la ropa deportiva lo sepan, o que hayan jugado a algo alguna vez en su vida. Y los que está claro que no tienen ni idea del asunto son los presidentes que aceptan esos diseños y colores, ¿jugaban a algo de pequeños en el recreo? Claramente no.
Una muestra de todo esto fue el balón que presentó Nike hace unas temporadas para jugar los partidos del calendario de invierno en la liga: Amarillo. Vamos a ver, las únicas razones meteorológicas para cambiar un balón de color son la niebla y la nieve, y siempre se ha cogido el color que más destaca: un rojo abutanado casi fosforito. De repente Nike (marca advenediza en esto del fútbol, por cierto) nos coloca el amarillo con la línea azul y los dirigentes de la liga se tragan la rueda de molino enterita, sin mascar. Al único que vi decir algo en contra de aquel balón fue al portero Molina, que explicó que sobre el verde del campo, el amarillo y azul (primarios del verde además) no destacan mucho, y que en condiciones de poca luz como en invierno, lo que más se ve sobre el verde sigue siendo el blanco, porque sino las líneas del campo se pintarían de amarillo. Más clarito, agua ¿no?
La misma cagada la había hecho algún año antes Adidas con el balón gris de la Eurocopa de Portugal, el feísimo Roteiro. Contra ese sí que hubo más protestas, pero claro, de los medios deportivos internacionales, porque los españoles...
Contra el balón amarillo de Nike apenas se dijo nada, los periodistas deportivos en España (en este país, mera prensa rosa) apenas se hicieron eco de las declaraciones de Molina siquiera. Estarían ocupados en lo de siempre: comentando el último peinado de Beckham o el próximo modelo de botas de Ronaldinho.
A lo que iba, que no debería ser tan complicado hacer una camiseta de fútbol en condiciones.

martes, 29 de abril de 2008

Aborto, laico tampoco


Con esto quiero desde la primera línea expresar una postura en absoluto condicionada por la de ninguna confesión religiosa, por la simple razón de que no es necesario recurrir a nada fuera de la realidad puramente física para tener bien claritas unas cuantas cosas respecto al tema.
En primer lugar, ya sé que paren sólo las mujeres y que es fácil hablar del tema desde fuera. Pero son ellas las que se quedan embarazadas, no los hombres y toda la responsabilidad es de ellas. Lo siento, la naturaleza es así de malnacida, así que las estériles reclamaciones al respecto, mejor dirigirlas contra el destino. Les ha tocado y punto.
Bien, la cuestión es tan simple que sorprende: Se trata de saber si un embrión es algo distinto a la madre o no, de si está vivo o no y de si esa hipotética vida es humana o no. Así de sencillo. Con las tres respuestas claras, es más fácil ahondar luego en el tema:
1 - Los seres vivos del Planeta Tierra se reconocen individualmente por su código genético, que es único entre todos los organismos y en toda la historia. Todas las células que componen un mismo ser vivo, tienen el mismo código genético. Por ello, absolutamente todas las células de una mujer tienen el código genético en común (sean de la piel, de un riñón o de cualquier órgano del cuerpo). En una mujer embarazada, el embrión es lo único que hay en su cuerpo con un código genético distinto. Luego, de calle, eso es claramente otra cosa, y no ella misma. O sea que sí que es algo distinto a la madre.
2 - Y eso, que es distinto que la madre, se alimenta, crece, se desarrolla y es independiente del cuerpo en el que está, del que sólo depende para su sustento: Llamémosle parásito si queremos (en esencia actúa prácticamente igual que una tenia, por ejemplo), pero que está claro que está vivito y coleando es muy poco discutible. Van dos síes.
3 - Y la tercera pregunta es como de sexto de EGB: del resultado de la fecundación de un óvulo humano por semen humano ¿qué sale? Exacto: un humano. Y esta atrevida deducción la voy a reforzar por reveladoras experiencias: En todos los casos de la historia médica documentados, siempre que ha crecido un embrión humano, ha terminado formando a un niño humano. Jamás una rana, ni un carnero, ni un geranio: siempre se ha tratado de un ser humano. O sea que, nuevamente, la respuesta es sí: es humano.
Conclusión: Si un embrión constituye por sí mismo un ser humano vivo (en el estadio que sea, eso son discusiones secundarias) al abortar se está acabando con la vida de una persona.
El gran problema de coherencia que se plantea, es que estas tres respuestas son tres síes categóricos desde el mismo momento en que un óvulo es embrión, o sea que no queda margen para las medias tintas: resulta que cualquier tipo de aborto, es un aborto. Tenga la edad que tenga el embrión, tenga el aspecto que tenga, la causa de la fecundación sea una, otra o la de más allá (pasión, violación, descuido, rutina...), o sea cual sea el motivo para abortar (daño psicológico, feto con síndrome de Down, salvar la vida de la madre...). Vamos, que siempre viene siendo matar, sí o sí.
A partir de ahí, pero teniendo bien claro que el precio de las soluciones que pasan por un aborto es una vida humana, se puede discutir lo que se quiera, e incluso podemos llegar a la conclusión de que matar personas es un precio aceptable según para qué. A Maquiavelo le parecía muy bien, por ejemplo. Y a mí para según qué cuestiones también.
Dado que ellas paren y ellas deciden, habría que garantizar la libertad de elección eliminando el engaño de que un aborto es extirpar un grupillo de células nada más, y ver la verdad en toda su crudeza. Así, puede que para llegar a ese fin, a muchas no les mereciese la pena ese medio.
Al crío, desde luego, no.

lunes, 28 de abril de 2008

Londres: ¿para qué?


Londres se vende como gran capital de imperio ultramarino. Vamos a verlo, porque más bien me parece una mera ciudad de provincias (del continente, porque en Inglaterra las ciudades de provincias no pasan de simples poblachones, y en el país de los ciegos, Londres es la reina, claro).
Yo ya tenía mis sospechas de que nos vendían una moto cuando desde pequeño veía los libros de inglés y lo que enseñaban de esa ciudad eran los polis con casco, las cabinas telefónicas, los buses de dos pisos y los taxis. Que nunca entendí bien el mérito de una ciudad que se dedica a no modernizar determinadas cosas para ganar idiosincrasia, pero en fin.
Bueno, el caso es que también se enaltecían ciertos “monumentos” o hitos urbanísticos como el Big Ben (y las casas del parlamento), el Puente de la Torre de Londres, la propia Torre de Londres (¡qué manera de poner nombres, por favor!), el Palacio de Buckingham, Trafalgar Square, Catedral de San Pablo, Picadilly Circus, Hide Park, Abadía de Westminster... de los que pienso dar buena cuenta ahora mismo.
El Big Ben: esa gran estafa. No es grande, no es alto, no es el pedazo de edificio que nos quieren enseñar. Con las casas del parlamento, forma un pastiche dorado neogótico (muy del gusto hortera de los ingleses, eso sí) que es un timo visual. Todo en él está hecho para que parezca mucho más grande de lo que es. Tiene hileras de ventanas que son grandes balconadas... en miniatura. Tiene 6 pisos abuhardillados con lo que parecen ventanas decentes y a las que a duras penas se pueden asomar las palomas... el edificio del parlamento es apenas de 3 pisos modernos de altura (y aparenta la Catedral de Sevilla por lo menos), con balcones que parecen de palacio y en los que apenas caben 2 personas... Mejor “small ben” ¿no? Por no hablar del mal gusto de los complementos dorados y los colorines que le han puesto por doquier.
La Torre de Londres: aparte de pequeña como fortificación de capital y de mal situada para ello, es una construcción pobre en extremo, cutre y deslavazada (por eso acabó siendo cárcel ¿o quieren hacernos colar que algo que acaba de prisión es algo más que eso?), cuyo mayor mérito es atesorar las joyas robadas y teñidas de sangre de la monarquía de piratas que aún se sostiene en esa isla. Eso sí, te ríes a gusto con el cuerpo de carceleros (porque esos simpáticos payasetes, los Beefeaters, no son más que un cuerpo de carceleros y verdugos). Y sus gorros ¿son complementos militares? Venga ya...
El Palacio de Buckingham. Tela. No es que no de la talla, es que está a la altura del barracón de caballerizas de un palacio en condiciones. Mucho más pequeño que sus referentes europeos, carece de valor alguno que no sea los profusos dorados de sus verjas (sí, en el país de los tuertos...) o las monerías que hace la presunta guardia para que les saquen fotitos los turistas (posturitas que estamos imitando en el Palacio Real de Madrid ahora. Cosas veredes, Sancho).
Trafalgar Square. Esta es mi favorita. Una columna que quiere ser alta pero que no llega a destacar por ello, con una estatua diminuta encima infraproporcionada (sí, me invento los palabros que quiero) para el lugar que ocupa, con 4 leones que acaban siendo los protagonistas de la plaza (nuevamente, en el país de los ciegos...), y con dos fuentes que firmaría encantado Lladró. Presidiéndola está el sosísimo edificio de la National Gallery, que digo yo que si para hacer este envoltorio merecía la pena robar tantos mármoles Egeo adelante o saquear pirámides por Egipto. Por cierto: es un Museo Nacional que exhibe ¡meras reproducciones al lado de obras originales! ¿Os imagináis una burda copia de la Venus del Espejo de Velázquez expuesta en el Prado al lado de Las Meninas originales? Pues es posible, para ese pueblo de piratas todo vale.
Picadilly Circus. No voy a perder dos minutos en esto. No llego a entender como algo así puede ser icónico de una ciudad... A no ser que esa ciudad sea Londres, claro.
Hide Park... ¡un prado! Es un prado, largo, llano, desaprovechado, con poquísimo atractivo... Cuando llegas, te preguntas ¿y esto es todo? Las comparaciones son odiosas, pero me trae sin cuidado: El Retiro de Madrid, Jardines de Villa Borghese de Roma, Central Park en NY... A años luz de ese ejemplo de parque ramplón y soso de Hide Park (que es una llanura y sin embargo su nombre significa ¡Parque Escondido! Esto sí es vender humo, sí señor).
Abadía de Westminster. Es eso: una abadía, una minicatedral terminada en el S. XVIII en pastiche neogótico. O sea, algo más falso que Judas otra vez. No merece ni dos vistazos.
A todo esto, toda la ciudad está tachonada de relojes, verjas, adornitos y demás en los que usan la purpurina dorada y los colorines como si les fuera la vida en ello, en una demostración más de que la alegría que les falta en el cielo la quieren suplir con los brillos horteras que hagan falta por todos los rincones. Pobres.
Pero vamos a poner un contrapunto positivo, que también tiene alguna cosita decente Londres. Por ejemplo el Puente de Londres, que es casi lo único que no defrauda. Es grande, bonito y realmente digno de ver. Una pena los colorines con los que lo han pintado: azul cielo, blanco, dorados... pero supongo que sus pintores también son ingleses, así que no esperéis otra cosa.
La Catedral de San Pablo: una catedral, sí, de buen tamaño, digna de ver, con una grandiosa cúpula y que en conjunto tampoco defrauda, aunque no resulta especialmente bonita ni armónica toda ella.
¡Ah! Y me han dicho que por la ciudad se puede ir bien de compras (yo no pierdo el tiempo así de miserablemente cuando viajo).
El resto de atractivos de Londres se reducen a vaguedades como cosmopolitismo, ambientillo, tendencias, callejeo... humo. El mundo se ha tragado todo eso y a veces se oye de Londres que es la capital mundial de esto y de lo otro, o la punta de lanza de Europa, o la última metrópolis de nosequé... Allá quien se lo quiera creer.
Yo, lo que sí sé es que antes iré 20 veces a Roma que una sola a Londres.