miércoles, 4 de junio de 2008

La Coruña es Castilla


Adelanto que el tocho que sigue puede que no interese más que a algunos coruñeses y a algún que otro gallego. Y que nadie pierda tiempo en hacerme constar generalizaciones o maniqueísmos: los utilizo, asumo y defiendo (releer el encabezamiento del blog si queda alguna duda).

Empecemos describiendo la bandera de La Coruña: constituida por el escudo de la ciudad sobre el pendón morado de Castilla. ¿Curioso? No. Más bien significativo. Veámoslo.

Historia:

La Coruña fue ciudad Romana antes que nada (¿aldea prerromana? eso cuenta cero históricamente, hablo de una ciudad), y tras ello se despobló. El primer gran hito para la ciudad sucedió al ser repoblada y refundada en 1208 por orden del rey de León, Alfonso IX, que le otorga privilegios y fueros, haciéndola dependiente del rey y convirtiéndola en una ciudad libre de vasallajes al clero o a los señores feudales, que se repartían el territorio y los habitantes del resto de Galicia. Así, gracias a los reyes, primero de León y luego de Castilla, esta ciudad jamás fue esclava.
Alfonso X El Sabio y Enrique III conceden privilegios y dan prosperidad a La Coruña, que con Juan II recibe el título de Ciudad.
El resto de la historia de la ciudad permanece ligada a los reyes de Castilla y de España, marcando sus épocas de recesión (las menos) y de progreso (las más). Felipe II la nombró Capital de Galicia, y con Carlos III la ciudad recibe el último gran impulso al ser una de las 13 ciudades autorizadas a comerciar con el Nuevo Mundo.
Todo esto marcó el carácter de una ciudad en absoluto parecida a lo que la rodeaba, convirtiéndola en un foco de modernidad, intelectualidad y en la ciudad más liberal del Norte de España. Durante la Guerra de la Independencia fue la primera en adherirse a la constitución de 1812, tras la propia Cádiz. Durante las luchas entre liberales y absolutistas, fue una ciudad unánimemente liberal e isabelina, protagonizando pronunciamientos y enfrentándose con éxito a la sombra del carlismo. En agradecimiento, la reina Isabel le concedió el estatus de Capital de Provincia, hasta la actualidad.
Durante el Siglo XX, su carácter abierto, liberal, moderno y cosmopolita se afianzó y desarrolló, siendo confirmada como Capital de Galicia en el Estatuto de Autonomía de Galicia de 1936.

Como se ve, la deuda de La Coruña con los monarcas leoneses, castellanos y españoles es más que significativa: fue la relación con ellos la que aisló a La Coruña de las tinieblas medievales y del retraso histórico que padeció el resto de Galicia.
Gracias a ello, la ciudad se ha mantenido hasta ahora como rezan sus bien ganados títulos: “Muy Noble y Muy Leal Ciudad de La Coruña, Cabeza, Guarda y Llave, Fuerza y Antemural del Reino de Galicia”.
Hoy en día, mi ciudad está en una gran encrucijada, y la dirección que termine de tomar marcará el fin de su limpia trayectoria o su claudicación a las sombras de la cerrazón y la incultura nacionalistas.

Punto de inflexión:

La culpa la tuvo la Constitución de 1978, no por ella misma en sí, sino porque provocó que con la aprobación del estatuto de autonomía, la capitalidad de Galicia cayese en Santiago de Compostela, aldea triste, oscura, húmeda, clerical y paleta que jamás absorbió nada de la universidad que alberga desde hace siglos (¡qué diferencia con Salamanca!). Parece que todo el saber se lo lleva la incesante lluvia alcantarilla abajo.
Bien, con el poder gallego viviendo un centralismo salvaje en Santiago (muchísimo más fuerte que el tan denostado centralismo castellano durante el franquismo) y el aluvión de nueva población llegada de los pueblos a La Coruña, esta ha perdido gran parte de sus señas de identidad y de su carácter, además de sufrir la invasión de competencias, el expolio de organismos administrativos y el bloqueo casi sistemático a proyectos de infraestructuras y comunicaciones.
El máximo exponente ha sido el intento desde Santiago por cambiar el nombre oficial de La Coruña, trastocándolo por A Coruña (invento híbrido entre La Coruña y A Cruña) contra la opinión aún mayoritaria de los coruñeses (80% a favor del La, en su día). Una ciudad debería llamarse como quieren sus habitantes, y no como les impongan los de alrededor (léase resto de Galicia). Pues oficialmente lo han conseguido, aunque sus ciudadanos siguen usando el La y la RAE mantiene la cordura respaldándola.
Pero el sistema es perverso, el sonsonete monocorde de la telegaita mantiene un asedio argumental contra el uso del castellano (idioma de casi el 90% de la ciudad) y los cobardes periódicos coruñeses transigieron al quitar la L al cambio de evitar represalias políticas, publicitarias y financieras por parte de la Xunta de Galicia y la Diputación Provincial.

Actualmente:

Y así, con la ciudad plagada de advenedizos llegados de la aldea y de otros grandes poblachones gallegos, con los poderes públicos empeñados en igualarla por lo bajo al resto de Galicia, con el nacionalismo reductor, llorón, resentido y maleducado campando por sus respetos, con su carácter diluido por la masificación, sus medios de comunicación y organismos vendidos, y la falta de referentes en la ciudad que digan la verdad, poco a poco va decayendo, deshaciéndose, hundiéndose en el lodo y en la incultura que la rodea...
Su último baluarte fue el alcalde Francisco Vázquez, tan querido en la ciudad como odiado en el resto de Galicia tan sólo por defender su ciudad y por entender lo que significa ser coruñés en el rincón Noroeste de España.
Yo he llegado a ver pintadas en Santiago de Compostela que ponían “Vazquismo No”, ¡¿Cuándo se han visto pintadas contra un alcalde en una ciudad que no es la suya?! Eso da una idea del acoso sufrido desde hace décadas en La Coruña por parte del resto de Galicia, con Santiago y su rebaño de pailanes xunteros a la cabeza, burócratas de la vaca y la berza.
La ciudad resiste aún, sí, pero ¿cuánto más podrá hacerlo? Es difícil de decir. Aunque siga siendo persistentemente castellanohablante a pesar de los esfuerzos oficiales por imponer el gallego, y aunque los coruñeses siguen tendiendo a saltar con alegría hasta Madrid, el resto de España o mundo adelante para trabajar o estudiar (en mucha mayor medida que en el resto de ciudades y pueblos gallegos, que miran mucho más hacia el resto de Galicia), hay demasiado en contra, y ese cosmopolitismo y apertura de mente que hace que La Coruña sea desde siempre la ciudad que más desmiente el tópico de los gallegos desconfiados, recelosos y huraños, puede no durar mucho más.

Curiosidades Galicia vs. La Coruña:
- La aldea coruñesa de Santiago de Compostela, no es oficialmente capital de Galicia. El estatuto sólo la nombra como sede del gobierno autonómico. La única capital de Galicia que han conocido los tiempos es La Coruña.
- Rosalía de Castro, nacida en Padrón, calificaba en las cartas a su marido a La Coruña como ciudad bonita y alegre, y siempre que pasaba una temporada en ella odiaba tener que volver a Santiago, de la que despectivamente decía que era un sepulcro.
- Manuel Fraga, siendo presidente de la Xunta de Galicia, tardó ¡15 años! en visitar oficialmente la ciudad de La Coruña, y a pesar de estar a una hora de coche desde Santiago, ¡llegó en avión!
- Cuando Fraga visitó La Coruña, La Voz de Galicia tituló: “El presidente de la Xunta de Galicia visita oficialmente la Ciudad-Estado”.
- Casi todas las grandes empresas icono de Galicia, son coruñesas: Estrella Galicia, La Voz de Galicia, Caixa Galicia... y tienen su sede en La Coruña.
- La Coruña (270.000 habitantes + ó -) a día de hoy aún está cerrando su segunda circunvalación, y Santiago (60.000 habitantes) tiene dos circunvalaciones terminadas desde hace más de una década.
- Los aeropuertos de La Coruña y Vigo son sistemáticamente relegados en las inversiones públicas en favor del aeropuerto de Santiago. La Coruña y Vigo tienen un área metropolitana de más de medio millón de habitantes y la de Santiago llega de milagro a los 100.000. Más de la mitad de los pasajeros del aeropuerto de Santiago luego cogen otro transporte para llegar a La Coruña o a Vigo.
- El Real Club Deportivo de La Coruña es una de las pocas instituciones coruñesas que conserva el La en su nombre oficial.
- La bandera de Galicia es la bandera de la Provincia Marítima de La Coruña. Los emigrantes la tomaron como bandera gallega porque era la última que veían cuando los barcos partían hacia América y más tarde fue oficializada también como bandera gallega.
- En muchas partes de Galicia hay una inquina generalizada contra La Coruña y los coruñeses, trufada de envidia y resentimiento. No es raro coincidir con un gallego fuera de Galicia, que al notarte el acento te pregunte si eres gallego y que al responderle que sí, que de La Coruña, te diga que entonces no eres gallego.
- Cuando hace pocos años el Día de las Fuerzas Armadas transcurrió en La Coruña, toda la ciudad salió a las calles a contemplar el desfile y a aplaudir al ejército español. Esa respuesta generalizada es impensable en casi ninguna otra ciudad gallega.
- El galleguismo que floreció en La Coruña (punta de lanza del mismo) a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del XX, fue siempre más cultural que político, cuando en el resto de Galicia tuvo más peso la política. Fue más regionalismo romántico que nacionalismo excluyente.
- Y por último, sí, la bandera de La Coruña consiste en el escudo de la ciudad sobre el pendón morado de Castilla...
¡Porque es y siempre ha sido Castilla!

2 comentarios:

mari dijo...

federico, aun q te pese, te jodes!
Siempre con lo mismo, eres gallego y puntu! he dicho.

Gladius dijo...

Tú no hables, que no eres gallega. El noreste del actual Orense todo el mundo sabe que es del Reino de León.
Yo lo acepto: soy coruñés y castellano viejo.