martes, 15 de abril de 2008

¡Más petróleo en Brasil!


Me encantan noticias como esta: Ha sido descubierto un enorme mar de petróleo en Brasil, la que sería la tercera mayor reserva de petróleo del planeta.
Una grandísima noticia.
Primero porque ayuda a descentralizar el poder energético en el planeta, escurriéndolo un poco más de las pútridas manos de los tiranuelos árabes del Golfo Pérfido (licencia, que no errata).
En segundo lugar, la perspectiva de una enorme crisis provocada por el fin de los combustibles fósiles, permanentemente anunciada y continuamente pospuesta (antes de esta noticia, ese fin estaba situado por los agoreros alrededor del 2.050, a ver ahora), se vuelve a alejar en el tiempo alguna década más.
En tercer lugar, Brasil es un país que me cae especialmente simpático. Y no estoy hablando de los mundiales de fútbol, ni de Copacabana ni del carnaval... incluso intentaré pasar por alto al inigualable Ayrton Senna. Hablo de que es el futuro gran motor de Iberoamérica, el país emergente con mayor proyección de la zona y, lo más importante, con una democracia fuerte y alejada de las veleidades populistas que amenazan con mandar a la deriva de nuevo a medio continente.
Ahora sólo hace falta que de verdad sea capaz de aprovechar esa lotería que le ha tocado para despegar definitivamente y entrar sin prisa pero sin pausa en el club del desarrollo, liderando y asentando a los países de su entorno, con la ayuda de Chile, la otra joya iberoamericana.
En cuarto lugar, espero que el convertirse en el tercer productor mundial de petróleo, les haga desistir de ser los primeros productores de biodiésel del mundo, contribuyendo así a la contención de los precios de los cereales y a conjurar la verdadera crisis a la que sí deberíamos temer: una nueva oleada de hambruna azotando la humanidad.
Esto no es broma: la ONU ha advertido que por causa de la subida de los precios de los cereales (en parte por culpa del dichoso biodiésel), va a necesitar muchísimo más dinero este año para alimentar a los mismos que el año pasado. O sea que a igual dinero, muchos más hambrientos. Es más, ha explicado que “la producción masiva de biodiésel es un crimen de lesa humanidad”. Más clarito, el agua, ¿no?
Y respecto a los que tengan la necesidad de quitar los cereales de la boca de los pobres para ponerles sobre la mesa el inexistente cambio climático... ellos mismos: están comprando sus fantasmas con vidas humanas. Pero claro, ante la oleada de conciencias ecológicas desbocadas que padecemos ¿qué son una panda de negritos hambrientos?
Por mi parte, que viva el petróleo brasileño y el que mejor lo quemaba: Ayrton Senna. Tiempos...

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