jueves, 25 de marzo de 2010

RAE: no limpies, no fijes... déjala solita, anda.

A ver cómo yo, pobre, sólo y aficionado juntaletras (qué pena que me doy), me meto contra la RAE en materia lingüística y no salgo escaldado.
Porque no, no tengo una leve discrepancia, ni una diferencia de matiz que discutir, sino que pretendo patear su lema. Negar su maldita esencia. Aniquilarla.

Es que creo que no han entendido nada desde hace siglos. En realidad, la gran cagada la perpetró un tal Nebrija, que es ni más ni menos que el mayor enemigo del idioma español en toda su historia.
El muy idiota, con nula perspectiva, se dedicó a reglamentar y sistematizar la lengua en una gramática. A lo mejor su intención de ignorante era buena, pero el resultado es nefasto. Porque la existencia de una gramática, resulta que provoca precisamente lo que hace que una lengua acabe muriendo o perdiendo efectividad: Su estancamiento.
Paralizó la evolución del castellano, fijó sus estructuras y las inmovilizó, perpetuó sus errores y sus desviaciones (irregularidades) y las consagró dentro de la corrección con su maldita "Gramática de la Lengua Castellana".

Es indignante, porque en el Tema 1 del lenguaje escrito, se estudia que es la representación gráfica del oral, por tanto, necesariamente tiene que ser posterior a él e ir a remolque del mismo. Y siendo el lenguaje oral algo en continuo movimiento, entonces el escrito ha de mantenerse siempre flexible para poder adaptarse continuamente.

Y siendo esto así... ¿por qué se ha reglamentado? ¿Cómo es que se crea una institución, la RAE, que pretende Limpiar, Fijar y Dar Esplendor? ¿Con qué desvergüenza se creen con derecho a constreñir, guiar, dirigir, cercenar, moldear... la Lengua Castellana? ¡Que las lenguas se llaman Lengua porque son orales! ¡¡Que no se llama Garabato Castellano!! ¡¡¡SO BURROS!!!

Además, con nulo sentido práctico, ni siquiera han aprovechado esa preeminencia autootorgada para por lo menos hacerle un bien al sistema; como sería acabar con todas las irregularidades (verbos, géneros...), con las letras mudas, con las diferentes letras de igual fonética (v-b, ll-y...), para liberar el uso de prefijos y sufijos, de palabras compuestas, etc.
Es decir, que podrían haber dejado sólo unas reglas mínimas, MI-NI-MAS, que constituyesen un leve esqueleto sencillo, limpio (de verdad) y de desarrollo intuitivo (que caiga de cajón, diablos), que convertiría a la Lengua Española en algo aún mucho más perfecto de lo que es.

Resumiendo. Mi tesis es que a la RAE sólo puede hacérsele caso en lo que al diccionario se refiere, y siempre planteándolo como "son todas las que están, pero no están todas las que son", y con un planteamiento de máximos en la recolección de acepciones. Y que todo lo demás, todas las gramáticas, ortografías, manuales de uso... deberían quemarse en plaza pública al grito de ¡ya!

Que se acabe esta "dictadura lingüística", por favor, que la RAE no limpie, que no fije... que dé esplendor si quiere. Eso. Sí. Que dé esplendor. Que todos los ilustres académicos se dediquen a organizar fiestas por la lengua, que lancen fuegos artificiales... ¡que iluminen iniciales como los amanuenses medievales! ¡Eso sí que sería dar esplendor!

Burros...