martes, 21 de abril de 2009

La pifia del iPhone


Me resulta muy difícil imaginar una pifia mayor que el iPhone, que tenga más eco social y mayor aceptación pública. El caso es increíble y habla muy claro y alto de la espectacular habilidad publicitaria de la compañía de la manzana.

Ese teléfono, por sí solo, es una auténtica mierda. Una pesadilla, una moto que no acabo de entender como nos han colado. Es más; no acabo de entender como se la han colado a todos los gurús, modernitos y adictos a la tecnología que andan por ahí sueltos. Deberían de tener un poquito más de espíritu crítico.

Vamos a ver. Si el camino debería ser el de realizar dispositivos tecnológicos que garanticen nuestra independencia y movilidad... ¿qué diablos tiene de revolucionario el iPhone? Es un teléfono que si no se conecta a internet tiene menos prestaciones que un nokia de hace 5 años, de ahí esas exclusivas de venta del aparato atado a contratos cerrados con tarifas navegables.

Es un teléfono que para poder realizar operaciones de las más sencillas (meter archivos, borrarlos...) es imprescindible conectarlo a un ordenador. No a un ordenador cualquiera, sino ¡siempre al mismo ordenador! Ya sé que eso no es nuevo, que los iPod funcionan igual desde que nacieron. Pero eso no hace más que reforzar mi argumentación y convertir en más idiotas aún a los que intenten defenderlo así: Si ese era el mayor defecto de los iPod como reproductores MP3 (con permiso de su carencia de radio), ¿cómo diablos se cae en el mismo error un lustro después? ¿porqué los que ya lo sabían vuelven a tropezar en la misma piedra?

Es un teléfono que pasa por encima de funciones populares entre los usuarios de móviles desde hace años (y más entre sus supuestos posibles compradores) como la opción copiar-pegar, el grabar vídeos, grabar sonidos, mandar MMS, instalarle flash (¡increíble! ¿no es un móvil online?), radio... En una actitud empresarial absolutamente prepotente que se podría resumir así: “yo te voy a decir lo que quieres y lo que no quieres hacer con tu móvil.”

Evidentemente muchas de estas cosas se pueden solucionar conectándote a internet, entrando en la tienda de Apple y bajándote aplicaciones que lo permiten, en muchos de los casos pagando por ellas. Sí, ¡pagando por cosas que móviles de hace 5 años ya hacían de serie! Y hay que contar con que encontrar las aplicaciones, bajárselas e instalarlas ya requiere un cierto aprendizaje y soltura con el medio.
Porque viene sin instrucciones, claro, como es tan intuitivo... Las instrucciones las encuentras online, en un PDF que te puedes bajar, que después de 20 intentos puedes colar dentro de iTunes del iPhone para llevarlas contigo (son 160 folios), ¡pero que no puedes abrir de ninguna manera! O sea, intuitivo, funcional, flexible... ¿no?

Eso sí, pero en cambio tienes una colección de estupideces increíble para obnubilar a niños de teta y taparles el criterio con litros de baba, como una espada láser que hace ruido cuando mueves el móvil, un vaso de cerveza que te puedes beber virtualmente, unas castañuelas que hacen ruido de castañuelas...
Pero es que ni eso, porque se da la paradoja de que cuando se pasa un poquito la novedad del aparato, entre los usuarios de esa mierda de móvil lo más valorado son las aplicaciones que ¡se cargan las limitaciones y programación original del teléfono! ¿Es que eso no es más que revelador?

Para rematar, los criterios objetivos que antes hacían de un móvil algo práctico y mejor (con toda justificación), como duración de la batería, peso, tamaño, etc... en este han desaparecido por completo: la batería no dura nada, pesa un huevo, es enorme... ¡pero a todo el mundo le da igual!

Por último, todos los “avances” de los sistemas Apple en los últimos años se inscriben en una política de exclusivismo y compatibilidades sólo entre sus propios aparatos y programas de cobro (iTunes) que ya quisiera para sí Microsoft en sus peores tiempos.

Y sin embargo el “prodigioso iPhone” se lo están tragando enterito y sin mascar la mayor colección de paletos de boina a rosca (eso sí, modernitos que te cagas) que he visto en mi maldita vida. Por lo menos hay que agradecerle al aparato que nos permita distinguirlos.
Palurdos que siguen poniendo en la cúspide del altar intelectual del planeta a un payaso desactualizado y chocheante como el señor Jobs. El mismo que ha mandado a la mierda él solito 10 años de progreso de la tecnología hacia algo autónomo y verdaderamente libre. Alguien que ha llevado a esa empresa de logo mordido a una situación en la que ya no podría repetir su más famoso anuncio publicitario: la legendaria parodia de la película sobre la novela de Orwell "1984" (http://www.youtube.com/watch?v=RgbrWpZhPr4).
Y no podría por la sencilla razón de que en estos años ha pasado de ser cierta a convertirse en una cochina y descarada mentira.

PD: Aclaro que sí: tengo un puto iPhone (o sea, que soy un estúpido más).

2 comentarios:

Icegarey dijo...

TODA LA RAZÓN DEL MUNDO!!!.

Creo que el iphone... no es para nada útil.
Es bonito... solo eso.

Además creo que para los chicos, (que no usáis bolso), es hasta incómodo llevar un teléfono tan grande en le bolsilllo.
Y no le puedes poner una funda de silicona o protectora, porque se atasca cada vez que quieres meterlo osacarlo del pantalón.

Icegarey dijo...

No lo entiendo. Pregunté lo mismo en:

http://icegarey.blogspot.com/2009/03/iphone.htmlY todo el mundo lo defendia...!.

No lo entiendo...