lunes, 3 de marzo de 2008

¿Qué debate ni qué niño muerto?


¿Es que acaso debatieron algo Zapatero y Rajoy? Lo que hicieron es disponer de su media hora total de tiempo para desgranar una a una todas sus proclamas mitineras, sin contestarse a nada y cada uno a su bola, tal cual.
A lo mejor, quizás, deberíamos llamarlo de otra manera, no sé, “Careo”, “Enfrentamiento”, “Leña al mono”... pero debate no.
Podríamos ir aprendiendo de los americanos, que tienen debates bien hechos, en los que los candidatos hablan sin leer, respondiendo a preguntas de periodistas que tiran con bala y repiten las preguntas incansablemente si el candidato se larga por peteneras para no responder, con público respetuoso y preguntón, con todos los candidatos en la palestra.
Ya sé que aquello es una democracia madura, que tienen más experiencia en esto que nosotros, que bla, bla, bla. Argumentos estúpidos de periodistas mediocres. No veo porqué demonios no se puede calcar, tal cual, un modelo decente de debate como el americano y en cambio asistimos encantados al vergonzoso episodio de teleñecos, preparado por los aparatos de los partidos, para que los votantes alucinemos con este triste espectáculo de infame oratoria como ante un derby de liga.
Todo ese tipo de preparativos estúpidos (tiempos, cronometradores, escenario, moderador, turnos...) es típico de la ínfima calidad y categoría de los periodistas de este país, que comulgan con ruedas de molino, se concentran muy técnicos ellos en todos los detalles anecdóticos de la cuestión y olvidan lo importante: Que un debate electoral entre dos candidatos tiene que poner a prueba ante los electores sus propuestas, y, no sólo no dejarles, sino impedirles que hagan de ese tiempo tan cronometrado un ejercicio de propaganda más.
Por eso deberían estar más cabezas de cartel (no sólo dos), por eso debería haber periodistas independientes (en este país, qué risa) preguntando a cuchillo, por eso debería haber preguntas del público (público inteligente, no adscrito, que no riese o jalease demagogias), por eso no se debería dejar a los candidatos hacer ni exposiciones iniciales ni conclusiones finales (ya las vemos todos los días en los telediarios), por eso no debería haber tiempos cronometrados (que dicen muy poco de la capacidad del moderador) ni turnos de palabra (¿los candidatos son tan incivilizados como para no respetarse, o los votantes tan estúpidos como para no pasarles factura si no lo hacen?). ¿Nadie es capaz de organizarlo bien o qué?
En fin, que este debate no es sino una muestra más de debilidad de la basura de democracia que padecemos en este país, y que tanto nos merecemos.
¿Que mejor tener este debate que no tenerlo? Pues no lo tengo tan claro.

2 comentarios:

ana dijo...

sí, señor. eso mismo. bordado

Gladius dijo...

Para servirla.