miércoles, 10 de junio de 2009

Un arma de honor


Se trata de contribuir a desfacer un entuerto histórico, la ocupación marroquí del Territorio del Sahara, del que en parte España es responsable, y de conseguir de repente que la dictatorial monarquía alahuita empiece a atarse los machos con sus asuntos internos y externos. Y qué coño, de paso devolverle unas cuantas a un mal vecino taimado al que no debemos más que disgustos.

El procedimiento que propongo no les es nada extraño a los países musulmanes: es el mismo que llevan décadas utilizando con Hamás, Hizbolá o tantos otros frente a Israel y aquellos países donde hay guerra santa: Dices a todo el mundo que das dinero con fines humanitarios y te dedicas a forrar de pasta a un grupo terrorista sin controlar en qué la gasta.

Bien, pues nuestro arma de honor sería el Frente Polisario, con la salvedad moral fundamental de que no se trata de terroristas, sino de un ejército regular que además es el gobierno del Sahara Occidental en el exilio (y en la parte del Sahara que conservan), está reconocido por la ONU y es cofundador de la Organización de Estados Africanos.

Bueno, al caso: de lo que se trata es de darle dinero a espuertas al Frente Polisario y de que lo emplee en lo que le dé la real gana:

En nada bueno para Marruecos.
En armarse hasta los dientes.
En luchar en condiciones más aceptables por su independencia.
En defender por las armas todas las resoluciones de la ONU que un país dictatorial como Marruecos se pasa por debajo de la chilaba.
En montar un cirio allí del que descojonarnos aquí.
En que Marruecos empiece a recibir el trato que merece.
En hacerse fuertes para hacerse oír internacionalmente.
En devolver su lucha a las portadas de los periódicos.
Y de paso, en mejorar algo las condiciones de vida de su población en los campamentos de refugiados.

Y quién sabe si Argelia no acaba echándoles una mano también.
Y quién sabe si acabarán consiguiendo la independencia del Sahara.
Y quién sabe si en España acabaremos teniendo un estado aliado en el Norte de África.
Y quién sabe si Marruecos acabará en una interesante pinza entre España, El Sahara y Argelia.
Y quién sabe si la crisis bélica y territorial acaba democratizando Marruecos y deponiendo a su dinastía dictatorial.
Y quién sabe si Francia se quedaba fuera de juego y a verlas venir por una puta vez.
Y quién sabe si la España de ZP podría apuntarse como suyo el tanto de solucionar una de las mayores cagadas del Franquismo (y de nuestro Rey).
Y quién sabe si se lograría derribar un “muro de la vergüenza” mucho más largo y más cercano a nosotros que el de Palestina.

El problema es que el principal aliado histórico de Marruecos en el mundo occidental es Estados Unidos. Y claro, ese insalvable de la era Bush, que como sabemos era más o menos expeditivo cuando le tocaban la política exterior, ahora con Obama “manos blandas” es otra cosa: un nené que se la coge con papel de fumar y que se cuida muy mucho de mantenerse en la equidistancia equilibrista entre Israel y Hamás, no puede ser un problema en este caso ¿no?

O sea que España podría aprovechar la indecisión americana actual, el hecho de tener una “sintonía especial” con Obama (eso dicen ¿no?), el que seguimos siendo miembros de la OTAN y el que, a fin de cuentas, la causa del Frente Polisario la apoyan un buen puñado de resoluciones de la ONU (las mismas que condenan a Marruecos por el tema), para ejercitar un poco su responsabilidad, su saber hacer, sacar un poquito la garra a pasear y echar una mano a quienes tanto debemos desde hace tiempo y que están exiliados entre piedras y arena, muriéndose a diario de tedio, pobreza y falta de futuro en el lado extranjero de la frontera de su país, ocupado, saqueado y sembrado de minas impunemente por una dinastía de tiranos.

Y de paso, la población marroquí podría pescar en río revuelto y derrocar al moro coronado ese que va a hacer las mismas que el criminal de su padre y alguna más. Padre, por cierto, al que nuestra católica majestad trataba públicamente de “hermano” sin que nadie en esta mierda de país se le echara encima para decirle un “¡por qué no te callas!” como Dios manda.

Pero es que la falta de imaginación y de decisión en el panorama político español, desde la A, hasta la Z, y una clamorosa falta de moral y de principios en política exterior nos mantiene en una inoperancia indecente en este tema desde hace décadas, y sin narices para jugar las pocas cartas que tenemos.

La verdad es que no sé si tendría éxito esto, pero no me importa: todo me pide probarlo y darle una buena patada al avispero. Lo que desde luego tengo claro es que seguir sin hacer nada no es opción.



PD: Por favor, échenle un ojo a la imagen del mapa explicativo del conflicto, porque duele de tan clarito y escandaloso que es.

2 comentarios:

ana dijo...

me parece interesantísima y muy currada la propuesta y las consecuencias
si es que luego dicen que si el lobby gay, o el judío...
el lobby más poderoso que hay en el mundo es el de los que manejan la pasta, o sea, los que tienen el petróleo. y da igual que estén del lado de los buenos o de los malos, siempre ganan.
estoy de acuerdo en que es una vergüenza que tanto tiempo después siga el Sahara como sigue, y nosotros tan panchos.
como en todo, el mayor problema es el desconocimiento y la ignorancia
y si la de los españoles con respecto a la historia es de aúpa, ni te cuento con respecto a la actualidad...
aquí sólo nos manifestamos cuando cuatro telediarios nos dicen que hay que manifestarse, la mitad de las veces sin tener ni puta idea del meollo de la cuestión
dicho esto, y sin querer quitar culpa a España de la cagada histórica del Sahara, creo que tampoco eran tan majos como nos lo han contado
un amigo mío fue el director del único diario español que se editó en el Sahara, y fliparíais con las cosas que cuenta...

perdón, perdón, perdón, por el rollo, es que hacía mucho que no pasaba por aquí... :)

ana dijo...

y yo sigo pensando parecido pero, además, miedo me da el polisario...
además, no sé qué tanto debemos a un pueblo que estaba en guerra con nosotros por independizarse. si acaso, les debe la ONU en conjunto, que es quien debería utilizar su ejército para hacer cumplir sus resoluciones, ahí sí