miércoles, 3 de junio de 2009

Chantaje emocional:


Vamos a revelar otra verdad universal. Así, de gratis, pa la galería: Cómo funciona y como termina esa maravilla del intelecto humano que es el chantaje emocional.

Hay mucha gente enganchada al asunto, y sobre todo es en el entorno chicho-chica donde se desenvuelven con mayor soltura. También sucede entre amigos, pero como el funcionamiento es casi el mismo (aunque algo menos trágico), no voy a entrar en ello. O sea que tenemos (por ejemplo) una chica que chantajea emocionalmente a su chico. No es tan difícil hacerse a la idea ¿no?

Bien, pues la principal característica de los silogismos del chantaje emocional es siempre la desproporción: “Si hoy sales con tus amigos, entonces es que no te importo”, “¿Por jugar al fútbol vas a dejar de venir al cine? está claro que no soy tu prioridad...” etcétera. Una desproporción que es la clave del chantaje porque hace que casi siempre funcione; es evidente que entre tomarse una copa más o seguir con alguien que quieres, probablemente la copa se quedará sin rematar...
Además, como siempre funciona, el chantajista no va a dejar de usarlo, claro. Es que sería de mu tontos abandonar una táctica que da semejantes resultados. Pero de lo que no se da cuenta, es de que el ir cediendo a esos chantajes va dejando pequeños posos de amargura y orgullo herido en el otro. Y ya he dicho que en el caso de los hombres, el orgullo no es un sentimiento más; ¡es el Poder de Greyskull!

Pues resulta que el alma pura y cándida de la pobre víctima del chantaje, a medida que va cediendo, se va colmando con esos posos oscuros, silenciosos y afilados... que no se notan, que apenas se perciben, pero que se acumulan y no se disuelven. E inevitablemente un día, ese día que siempre, siempre llega (esto es importante: SIEMPRE llega), cuando ya no hay sitio para más rencor acumulado, entonces la personalidad resurge y ante la disyuntiva de “si no nos vamos a casa ya es que no te importo”, llega la respuesta adecuada: “pues mira, tienes razón, no me importas, nada, ni siquiera lo que me importa esta última media hora de mierda en esta basura de sitio. Vete con alguien a quien le importes. Aire.”
Y se acabó. Para siempre.

Es que cae de cajón: si un idiota pone continuamente en juego su importancia, su valía, su amor, su persona... frente a tonterías, llega un momento en el que pierde todo eso, porque el otro acaba dándose cuenta de que la propia vida es más importante que una persona más o menos y entonces el chantajista ya no vale nada. Nada de nada, ni una copa más, ni media hora de tiempo, ni el ínfimo esfuerzo de decir sí...

Esa es la cara buena de ser víctima del chantaje emocional: que te permite deshacerte de lo que te sobra y ser feliz contigo mismo.

Y sí; son las pequeñas cosas y no las grandes personas las que llenan una vida feliz.

4 comentarios:

stalkym dijo...

el dia que encuentres un tio pobreton como el que describes me lo envías, será aburrido pero muhco mñas tranquilo. los tios sabeis hacer uso tan bien o mejor que nosotras te lo digo yo que lo he probado..asi q no deis tanta pena...

Gladius dijo...

He utilizado una chica sólo como ejemplo, doña susceptible:

"O sea que tenemos (por ejemplo) una chica que chantajea emocionalmente a su chico."

E hija mía, mucho me temo que lo último que quiero dar a una chica es pena. Si te la ha dado, es que engaño incluso mejor de lo que creo.

traviesus maximus dijo...

realmente mientes de puta madre, te podría dar la razón con este artículo, pero es que estoy hasta los cojones de dártela. así que lo voy a criticar...si continúas con ese estilo de vida vas a morir sólo, que suerte tienes tío, sin nadie que te de el coñazo en tus ultimos momentos...porque son TUYOS.

en fin has pensado algun dia en la politica. cuento contigo como asesor de prensa

ana dijo...

toda la puta razón, gladius
pero que sepas que somos minoría los que pensamos así (por si no te habías dado cuenta :)