miércoles, 7 de diciembre de 2011

El reverso tenebroso de Los Mundos de Yupi


“Mi oficina parece Los Mundos de Yupi”, me dice un colega. Nada que objetar a la frase en cuestión. Sobre todo al verbo: PARECE.

Porque nada, nunca, es de verdad Los Mundos de Yupi. Nada. Y cuando las cosas parecen de color de rosa, suele ser porque hay una especie de miedo generalizado a hacer nada que oscurezca ese rosáceo ambiente. Suele ser porque se padece una especie de “dictablanda”.
Por eso, nadie puede enfadarse aunque haya motivos. Por eso está mal visto que se digan las verdades. Por eso es disonante expresar opiniones divergentes. Por eso se evita ir contra la manada, salirse del redil, quitarse las orejeras...

Y por eso mi colega me cuenta, por ejemplo, que puede llegar cualquiera y quitar el único puente del año a toda la empresa, ¡no comunicarlo siquiera! ¡¡¡Y QUE NADIE SE ATREVA NI A PREGUNTAR POR ÉL!!!

Así que, la próxima vez que quieras envidiar a alguien que trabaja en una empresa donde todo parece maravilloso, piénsatelo dos veces. Porque jugadas como esa puede haber muchísimas... y sin que se note.



PD: Y escribo esto asumiendo que hay crisis, que con tener trabajo ya es bastante, que tanto puente y el país como va y que blablabla... Me traen sin cuidado las circunstancias porque lo que cuento es atemporal.