martes, 18 de diciembre de 2012

Historia apócrifa de un anuncio:


Esto debió de ser algo así:

- Cliente: Quiero petarlo en Navidad con mis embutidos.
- Agencia: ¿Mensaje navideño + optimismo + crisis + embutidos y fiambres? Ok.
...
- Agencia: Cogemos cómico, nos lanza el mensaje entrañable navideño diciendo que saldremos de la crisis y esperanza y bla, bla, bla... y ya está.
- Cliente: Ya, pero ¿y mis embutidos y fiambres?
- Agencia: Ahí está la clave, porque cogemos un cómico muerto. ¡Es un fiambre! Y el mensaje final será: "En Navidad, pon un fiambre a tu mesa".
- Cliente: Pero...
- Agencia: ¡Es perfecto! un anuncio de humor negro, algo muy nuestro (daquídespaña) para transmitirnos optimismo. Supercerrado. Redondo.


Y entonces el cliente dio cambios:
Se cargó lo del fiambre en tu mesa. Se cargó el humor negro. Impuso un discurso ramplón y lleno de topicazos. Y para compensar el truño, aceptó contratar a un montón de cómicos vivos y a un director famoso "para que dé que hablar". Y la agencia recurrió a gracietas sobre la vida real de los cómicos para intentar salvar algo.


Y lo petaron. Porque a la gente el orgullo vacuo e irracional le gusta, la gente lloró con ello y lo viralizó conmovida, la gente compró más fiambre (objetivo conseguido) y además la agencia ganó premios ¡creativos! con él. Lo petaron.

Y este año han repetido esa fórmula 100% exitosa. Un poquito más lacrimógena, eso sí, y un forzando la mano un poco más con el orgullo ramplón del populacho (público objetivo, al fin y al cabo).

Y lo están volviendo a petar. Y los hay que empiezan a considerarlo una tradición navideña más de la telebasura que padecemos.

Desde luego, cada uno tiene lo que quiere.